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E S T A C I O N A M I E N T O   D E L   T E L E S C O P I O


1. COORDENADAS CELESTES

Para situar un punto en el espacio tridimensional nos valemos de un sistema de coordenadas basadas en tres ejes típicamente llamados X, Y y Z. El método resulta preciso e inequívoco. Esta idea la aplicaremos también para situar un astro o cualquier otro objeto en la bóveda celeste pero para ello, aunque parezca extraño, usaremos sólo dos ejes. Veamos como se aplica este sistema bidemensional entendiendo primero el sistema de coordenadas geográficas para pasar después a las coordenadas celestes.


 1.1. COORDENADAS GEOGRÁFICAS

Para localizar un punto cualquiera sobre la superficie de la Tierra nos valemos de un sistema de coordenadas geográficas. Las líneas imaginarias que pueden trazarse de Polo a Polo sobre la superficie terrestre son los meridianos y la línea que pasa por el Ecuador y las paralelas a ésta son los paralelos. Meridianos y paralelos son perpendiculares entre sí. Con ello ya tenemos construida una rejilla a la que sólo queda graduar de alguna manera para tener un sistema de coordenadas muy semejante a las del plano Cartesiano, usado en la Geometría. Pero puesto que esas líneas no son más que circunferencias trazadas sobre una esfera cuyo centro sería el de la Tierra, es lógico pensar que la unidad de medida será el grado angular.

Ahora sólo se trata de establecer cual va a ser el "origen de coordenadas". Por cuestiones históricas y por un posterior convenio internacional se adoptó como meridiano cero el que pasa por el Royal Greenwich Observatory, en Gran Bretaña. Por su parte el paralelo cero es precisamente el Ecuador.

Con este sistema resulta ahora fácil referenciar cualquier punto sobre nuestro planeta haciendo uso de las magnitudes de latitud y longitud de la siguiente manera: a partir del meridiano de Greenwich (el meridiano cero) se cuenta desde 0° hasta 180° de longitud al Este y de 0° hasta 180° de longitud al Oeste. De igual manera, a partir del Ecuador (el paralelo cero) se cuenta desde 0° hasta 90° de latitud al Norte y de 0° a 90° de latitud al Sur. Según este sistema de coordenadas la ciudad de Madrid se encontraría a 40° 30' de latitud Norte, 3° 47' 59" de longitud Oeste.


 1.2. COORDENADAS CELESTES

Para construir el sistema de coordenadas celestes vamos a imaginar que la Tierra está fija en el espacio, con lo que su rotación de Oeste a Este provocará un movimiento aparente de las estrellas en sentido contrario, es decir de Este a Oeste y con lo que su movimiento de traslación provocará igualmente un movimiento aparente anual del Sol sobre una órbita imaginaria llamada Eclíptica. La visión que con esta hipótesis geocéntrica tenemos del firmamento es la de una gran esfera celeste cuyo centro es la Tierra.

Sin dejar de lado nuestra imaginación proyectemos ahora sobre la esfera celeste nuestro sistema de coordenadas geográficas terrestres para obtener el sistema ecuatorial, que nos permitirá situar astros de un modo análogo a como situamos un punto sobre la superficie de la Tierra por medio de su latitud y su longitud geográficas. En el sistema ecuatorial el eje de la gran esfera celeste sería el de la Tierra prolongado indefinidamente y el ECUADOR CELESTE sería la prolongación indefinida de nuestro ecuador terrestre. Los "meridianos" de la esfera celeste se llaman máximos de ascensión y los "paralelos" paralelos de declinación.

Ahora debemos establecer el "origen de coordenadas" del recién construido sistema ecuatorial. Pero para ello no podemos recurrir a la proyección celeste del viejo meridiano de Greenwich porque el movimiento de las estrellas es independiente del de la Tierra. El máximo de ascensión que estamos buscando debe estar situado sobre la esfera celeste y el punto sobre el que podemos trazarlo se obtiene siguiendo el razonamiento que se explica a continuación:

El plano de la Eclíptica corta al plano del ecuador celeste en dos puntos: uno de ellos se corresponde con el Equinoccio de Otoño y el otro con el Equinoccio de Primavera (ver figura). El punto correspondiente al Equinoccio de Primavera se le llama punto vernal ó nodo ascendente y es sobre el cual podemos trazar el PRIMER MAXIMO DE ASCENSION, es decir, el "meridiano origen" de la esfera celeste, equivalente de alguna manera al meridiano de Greenwich terrestre.

Ahora que ya disponemos de los dos círculos máximos fundamentales - el ecuador celeste y el primer máximo de ascensión- podemos situar cualquier astro en la esfera celeste. Su "latitud", llamada Declinación, es la distancia angular, expresada en unidades de arco, que lo separa del ecuador. Se cuenta de a +90° si se refiere al Hemisferio Norte y de a -90° si se refiere al Hemisferio Sur. Su "longitud", llamada Ascensión Recta, es la medida del ángulo entre el primer máximo de ascensión y el máximo de ascensión del astro. Este ángulo se expresa en unidades de tiempo contadas desde las 0h 0m 0s hasta las 23h 59m 59s a partir del punto vernal y hacia el Este. Conviene saber que 15° de arco corresponden a un ángulo de 1 hora.



2. LA MONTURA

La montura es el conjunto de partes mecánicas sobre las que se apoya convenientemente el tubo óptico del telescopio y que permite su movimiento. La montura debe apoyarse además sobre una estructura firme y robusta, del tipo que sea, que le sirva de base y anclaje; esta estructura puede ser un trípode, una columna vertical, una estructura de cemento o cualquier otra cosa que sirva al único fin de dar un soporte estable a todo el conjunto.

Desde luego que existen muchos tipos de montura y todas ellas son adecuadas para el tipo de telescopio con el que se van a usar o adecuadas para el tipo de observación que se vaya a realizar. Mientras todas cumplan con la exigible robustez que una montura debe tener no hay una mejor que otra, en todo caso hay una más adecuada que otra.


 2.1. TIPOS DE MONTURAS

Existen dos grandes grupos de monturas: las de tipo azimutal y las de tipo ecuatorial:

 Monturas Azimutales

Constan de dos únicos ejes: un eje vertical que permite mover el telescopio horizontalmente a izquierda y derecha (azimut) y un eje horizontal que permite el movimiento arriba y abajo (altura). Este es el tipo de montura que nos econtramos en los catalejos situados en los miradores turísticos. Si se desea seguir el recorrido de un cuerpo en su movimiento a lo largo de la bóveda celeste con este tipo de monturas es necesario manipular constantemente los dos ejes para poder llevar a cabo el seguimiento, por ello se utilizan preferentemente en telescopios pequeños y sin pretensiones fotográficas.

Al grupo de las monturas azimutales pertenecen el tipo azimutal propiamente dicho, aplicable a los telescopios refractores y la montura "Dobson", adecuada para los telescopios reflectores tipo newton muy voluminosos.

Como curiosidad decir que pese a la simplicidad de su concepción y construcción este tipo de monturas son las utilizadas en los grandes telescopios actuales, pero en este caso son dos motores aplicados a ambos ejes y controlados por un ordenador los que se encargan del "apunte" y seguimiento del objeto celeste.

 Monturas Ecuatoriales

Siendo simplistas podría muy bien decirse que una montura ecuatorial es una azimutal en la que el eje vertical está inclinado y todo ello montado sobre un nuevo eje vertical. Podemos contar pues hasta cuatro ejes en una montura de este tipo, si bien serán sólo dos los que se relacionan directamente con el "apunte" de los cuerpos celestes. Los dos ejes que tienen una correspondencia directa con los de la montura azimutal son el Eje de Declinación y el Eje de Ascensión Recta (AR). Ambos ejes son perpendicualres entre sí y están montados sobre el Eje Polar paralelo al eje de rotación de la Tierra. Existe también un Eje vertical de Rotación que permite girar todo el conjunto a izquierda y derecha y que sólo se utiliza en la etapa previa de la alineación que veremos más adelante. Pese a la aparente complejidad del conjunto de ejes este tipo de monturas permiten el seguimiento de cualquier cuerpo celeste manipulando sólo el Eje de Ascensión Recta (AR). Más adelante en el apartado Partes de la Montura Ecuatorial se da debida cuenta de cada uno de ellos.

Al grupo de monturas ecuatoriales pertenecen las de tipo "alemán" e "inglés", adecuadas para telescopios largos como los refractores y newtonianos y la montura de "horquilla", usada principalmente en los telescopios catadióptricos.

Si queremos observar con comodidad sin tener que reajustar continuamente el "apunte" y, sobre todo, si queremos hacer fotografías tendremos que optar por este tipo de monturas que también pueden ser motorizadas.

Como las monturas azimutales no ofrecen mayor complicación y su manejo es sencillo e intuitivo, en este apartado se van a comentar las partes de una montura ecuatorial para entender después todo lo concerniente a la alineación.


 2.2. PARTES DE LA MONTURA ECUATORIAL

En el dibujo vemos una montura ecuatorial de tipo alemán apoyada, en este caso, sobre un trípode. En la unión del trípode y la montura observamos el tornillo de bloqueo del eje vertical de rotación de la montura. Este eje permite que todo el conjunto pueda rotar horizontalmente a derecha e izquierda y servirá para mover el telescopio en dirección de los polos celestes -Norte o Sur según el hemisferio en que nos encontremos- sin necesidad de mover la base (patas del trípode o cualquier otra estructura).

Observamos también el EJE POLAR, que es esencial para la alineación ecuatorial. Este es el eje que deberá apuntar exactamente hacia el polo celeste: concretamente a la estrella Polar en caso de encontrarnos en el Hemisferio Norte o a la estrella Delta Octans si estamos en el Hemisferio Sur. Una vez apuntado al polo celeste este eje habrá quedado paralelo al eje de rotación de la Tierra. Algunas monturas tienen una escala de latitud, graduada de 0° a 90°, que permite inclinar ese eje en base a la latitud geográfica del lugar de observación y cuya finalidad es la misma: colocar el eje polar paralelo al eje de rotación terrestre.

Sobre el EJE DE DECLINACION encontramos el aro de declinación que está graduado de 0° a 90° en cada uno de sus cuatro cuartos. El eje de declinación permitirá mover el telescopio verticalmente tantos grados como sean necesarios para alcanzar la "altura" sobre el horizonte en la que se encuentra el objeto que queremos observar. Ya habíamos visto que a esta altura se la llama declinación.

Finalmente sobre el eje polar se encuentra el aro de Ascensión Recta (AR) que está graduado en horas desde 0h a 24h. Cuando nos referimos a la Ascensión Recta el eje polar pasa a llamarse EJE DE ASCENSION RECTA, que es sobre el cual rota también el eje de declinación. Este es el eje que, con su única manipulación, nos permite el seguimiento de cualquier cuerpo a través de la bóveda celeste.

Puede parecer muy complicado al principio pero observando la figura y con un poco de familiarización con nuestra montura veremos que en realidad es más simple de lo que parece y en el siguiente apartado de Alineación tomará forma todo lo dicho hasta ahora sobre la montura ecuatorial.



3. ESTACIONAMIENTO DEL TELESCOPIO

Es más fácil estacionar el telescopio que explicar cómo debe hacerse correctamente. De hecho, si no fuera por la cantidad de detalles que afectan a una correcta puesta en estación, bastaría decir: "apuntar el eje polar al polo celeste y el telescopio estará estacionado". Efectivamente así sería de simple... pero pronto vemos que en el maletín de accesorios del aficionado podemos encontramos, aparte de oculares y filtros, un transportador de ángulos, un nivel y una brújula y es entonces cuando parece que el tema se complique, pero es sencillo. Otra cosa será la precisión con la que lo hagamos y para conseguir precisión hay que cuidar muy bien esos detalles que apuntaba antes.

Y nunca hay que olvidar que, tanto en los preparativos como en la propia observación, el aficionado -y más aún el principiante- tiene en la precipitación a su peor enemigo y en la persistencia a su mejor aliado.


 3.1. OSCILACIÓN Y ALINEACIÓN DE LA MONTURA ECUATORIAL

Considero que la correcta alineación de la montura ecuatorial debe hacerse en dos etapas bien diferenciadas: la oscilación de la montura y la alineación polar propiamente dicha. Después deberemos hacer la prueba para retocar alguno de esos ajustes si fuera necesario. Veremos ahora esas tres etapas.

 La oscilación

La oscilación hace referencia a todas aquellas operaciones que deben realizarse para conseguir el equilibrio de los pesos que actúan a un lado y otro de los ejes de declinación y de Ascensión Recta. Puesto que el telescopio adoptará después las posturas más extrañas es necesario un correcto balanceado de los distintos ejes para evitar tensiones innecesarias que afectarían a aspectos tales como la vibración, en detrimento de la calidad de nuestras observaciones.

Yo aconsejaría dedicar el tiempo necesario para llevar a cabo con calma la oscilación de la montura. Una vez efectuada no será necesario volver a ajustar algunos de sus parámetros en las próximas observaciones.

Veamos las cosas paso a paso:

1 - Nivelación del trípode. Para ganar en precisión será necesario que la base del trípode, sobre el cual se asienta la montura, esté totalmente horizontal. Con la ayuda de un nivel (los hay de tamaño muy reducido) iremos regulando la altura de las patas del trípode hasta conseguir que la base esté totalmente horizontal en cualquier dirección. Si es necesario podemos separar la montura del trípode para trabajar con más comodidad. Después colocamos nuevamente la montura si la hemos retirado.

2 - Balanceo de ejes. Inclinamos el Eje Polar en un ángulo aproximado al de la latitud geográfica del lugar en que nos encontremos. Algunas monturas disponen de una escala de latitud que facilitan la tarea, pero si la montura no dispone de esa escala puede hacerse igualmente con un transportador de ángulos o a ojo de manera aproximada. Este paso no requiere total precisión porque volveremos a "tocar" la inclinación más adelante.

Ahora aflojamos el tornillo de bloqueo del Eje AR y balanceamos el telescopio en torno a este eje. Aquí se trata de desplazar la plomada del asta de contrapeso a modo de balanza hasta conseguir que el conjunto plomada-telescopio se mantenga horizontal sin que caiga hacia uno u otro lado. Conseguido el equilibrio apretamos nuevamente el tornillo.

Después equilibraremos el tubo del telescopio sobre el Eje de Declinación. Para ello aflojamos el tornillo de bloqueo de ese eje y desplazamos el tubo hacia delante o hacia atrás de sus abrazaderas hasta conseguir su equilibrio horizontal. Luego apretamos los tornillos de las abrazaderas y el tornillo de bloqueo del Eje de Declinación.

Debe tenerse en cuenta que si posteriormente acoplamos algún accesorio al telescopio, como por ejemplo una cámara fotográfica o un refractor en paralelo al reflector, o en general cualquier otra cosa que pueda cambiar los centros de equilibrio, deberemos realizar nuevamente este proceso de equilibrado.

Para comprobar la importancia que puede tener un buen equilibrio basta con quitar el contrapeso de la montura e intentar manipular el telescopio de esa manera, lo que debe resultar bastante engorroso.

Con esto damos por acabada la oscilación de la montura. Puede parecer absurdo, pero con el tiempo y la experiencia aprenderemos a apreciar estos ajustes.

 La alineación polar

Para poder seguir el movimiento aparente de los cuerpos celestes sobre la bóveda del cielo y sacar así el rendimiento que la montura ecuatorial se merece, es necesario conseguir que el eje polar apunte precisamente al polo celeste. Esto lo conseguiremos en tres fases:

1 - Alineación del buscador. Desde luego que el hecho de que el buscador de nuestro telescopio esté o no alineado no va a afectar para nada en la correcta alineación de la montura, pero como después será necesario "apuntar" a la estrella polar si lo tenemos alineado nos ahorrará algún que otro quebradero de cabeza. Además ya lo tendremos preparado para las observaciones que seguirán a continuación. Personalmente, una de las cosas más desesperantes con las que me he enfrentado a la hora de apuntar a un objeto celeste es que el buscador, accidentalmente, no esté alineado.

El procedimiento a seguir es bien simple: con un ocular de pocos aumentos enfocamos y centramos en el telescopio un objeto fijo distante unos 500 m. (la luz de una antena, el vértice de algún edificio, etc.). Ahora actuamos sobre los tornillos de ajuste del buscador para que en el centro de la rejilla aparezca la misma imagen. Después utilizamos un ocular de mayor aumento y repetimos la operación para obtener una mayor precisión en el apunte.

2 - Paralelismo del eje polar y telescopio. Primero es necesario que el tubo del telescopio esté totalmente paralelo al eje polar. Si la montura es medianamente buena el aro de declinación estará correctamente posicionado y bastará girar el Eje de Declinación hasta que los 90° queden situados en la punta de la aguja de señalización, pero si dudamos de esa fiabilidad la podremos comprobar usando algún método.

Yo particularmente lo hago de la siguiente manera: coloco el eje polar totalmente horizontal ayudándome del nivel. Después giro el telescopio en torno al eje AR y con el nivel me aseguro que el asta del contrapeso quede horizontal. Ahora coloco el nivel sobre el "lomo" del telescopio y, liberando el eje de declinación, lo ajusto hasta quedar horizontal. De esta manera consigo que el tubo del telescopio quede horizontal al eje polar. Lo más normal sería que, después de todo esto, veamos que la aguja de declinación marca precisamente sobre los 90° del correspondiente aro; si es así ya lo sabremos para la próxima vez y podremos evitar esta comprobación.

3 - Apuntar al polo celeste. Ya sólo queda apuntar el telescopio hacia el polo celeste. En el hemisferio norte el objetivo es la estrella Polaris y en el sur la Delta Octans. Estas dos estrellas son sólo una referencia muy aproximada -y válida a nuestros propositos- pero no exacta de la ubicación real de los respectivos polos celestes. Para una alineación perfecta os sugiero que consultéis documentación específica para más información.

El apunte lo haremos únicamente rotando la montura sobre el Eje vertical de Rotación y sólo elevando o bajando el Eje Polar hasta que nuestra estrella quede centrada en la encrucijada del buscador (debidamente alineado con el telescopio como ya había advertido antes).

Si ahora miramos por el telescopio la estrella a la que hayamos apuntado deberá estar también en el centro del campo visual del ocular. Pero esto no ocurrirá siempre así porque el buscador es un instrumento de aproximación, no de precisión. Para realizar el mejor apunte del telescopio nos podemos valer de un ocular con retículo, que no es más que un ocular con una encrucijada semejante a la del buscador y que puede ser iluminado o no según el modelo. Ayudándonos ahora de este ocular haremos los ajustes necesarios en los dos ejes mencionados antes para conseguir una alineación perfecta (casi perfecta) con el polo celeste.

Nota: Pasa el cursor por la imagen para obtener la interpretación de lo que significa apuntar al polo celeste en relación a nuestra latitud geográfica.

Si desde nuestro lugar de observación no podemos ver la estrella que señala el polo celeste deberemos fiarnos de la escala de latitud de la montura o, en su defecto, del transportador de ángulos y la brújula que nos indique la dirección del polo magnético (hay que saber que el polo magnético no coincide con el eje terrestre, por lo que habría que hacer alguna corrección). Pero ante esta eventualidad de no poder ver la estrella polar, si desplazándonos unos kilómetros podemos verla, sería mejor hacer la alineación desde ese lugar, después podremos transportar el telescopio nuevamente al lugar de origen y colocarlo en la misma posición. La manera de hacerlo se deja para el ingenio de cada cual, aunque se adelanta que será necesario el empleo de una brújula y alguna plantilla de cartón o madera donde señalar la posición de las patas del trípode. En el siguiente dibujo puede verse un detalle orientativo de esta estrategia.

 La prueba

Y ya está todo dispuesto, apuntemos a una estrella y probemos de seguirla con la única manipulación del mando del eje de AR, si conseguimos que se mantenga más o menos centrada en el buscador durante unos diez minutos podemos darnos por satisfechos. Haciendo las correcciones en los pasos que creamos que no hemos afinado lo suficiente conseguiremos que la estrella permanezca en nuestro punto de mira por mucho más tiempo y, cuando lo consigamos, podremos dedicarnos también a la fotografía de nebulosas, galaxias y otros objetos que requieren tiempos de exposición más largos que los planetas.

Y después de tantos ajustes y de comprobar que al final lo hemos conseguido resulta que el tiempo se nos ha echado encima o que las nubes hicieron su temida aparición repentina y tenemos que volver a casa. ¿Tendremos que perder tanto tiempo la próxima vez?, la respuesta es no. La práctica hace verdaderos milagros pero además algunos de los ajustes no tendremos que volver a realizarlos en lo sucesivo, eso siempre y cuando no nos desplacemos demasiados kilómetros hacia el norte o el sur del lugar donde inicialmente alineamos la montura. He aquí una tabla resumen:

Tipo de ajuste¿Necesario reajustar?
OSCILACION
Nivelar el trípode
SI siempre que ubiquemos el telescopio en una posición o lugar distinto de la última vez, o si tuvimos que replegar las patas del trípode.
OSCILACION
Balanceo de ejes
NO si no añadimos más accesorios nuevos.
ALINEACION
Paralelismo eje polar/telescopio
SI, pero si lo habíamos hecho con anterioridad y marcada la posición correcta esto será inmediato. Además, si la montura está bien construida el paralelismo es perfecto colocando el eje de Declinación en los 90°
ALINEACION
Apuntar al polo celeste
SI, pero sólo rotando la montura sobre su eje vertical porque la inclinación del eje polar ya la hicimos la primera vez, claro está que siempre que no nos desplacemos a otra latitud (varios kilómetros hacia el Norte o Sur).


 3.2. ALINEACIÓN EMPLEANDO EL BUSCADOR DE LA POLAR

Puesto que no se trata de un método tan general como el anterior y porque no todos los aficionados disponen de una montura con buscador de la polar (o introscopio), para no aumentar más el tamaño de esta página os remito al anexo:

Alineación de la montura empleando el buscador de la polar.


 3.3. MANEJO DE LA MONTURA ECUATORIAL

Si lo único que se pretende con el telescopio es mirar aquel planeta para dirigirlo a continuación a alguna estrella llamativa y acto seguido apuntar a la Luna, no es necesaria la montura ecuatorial pero, aún así, si se dispone de ella bastaría con liberar el bloqueo de los ejes y usar el telescopio a modo de cañón de artillería. Con esta rudimentaria "técnica" no haría falta decir que podemos olvidarnos por completo de la alineación de la montura. Pero incluso en este caso extremo aún podríamos seguir al astro de nuestra elección haciendo un uso continuo y sistemático de los mandos de declinación y AR a la vez para corregir a cada momento el desencuadre del objeto en el campo visibo del ocular.

Ahora bien, si queremos ser un poco más rigurosos en nuestras observaciones deberemos dar a la montura ecuatorial el uso para la que fue creada. Así pues vamos a partir de la base de que nos hemos tomado todas las molestias necesarias para conseguir la mejor alineación que nuestra práctica y experiencia nos han permitido y estamos ahora dispuestos a observar, no a mirar.

Con la montura ecuatorial existen dos maneras de apuntar a un objeto celeste: el apuntamiento con el buscador y haciendo uso de los aros de Declinación y de AR. Pero hay que dejar bien claro que a partir de ahora, sea cual sea el método de apunte, SOLO debemos manipular esos dos ejes, ningún otro.

  • El apuntamiento con el buscador es el método más usado por los principiantes -y no tan principiantes- por su rapidez y sencillez. Sólo es necesario liberar el bloqueo de los ejes de Declinación y AR y mover con las manos el tubo del telescopio hacia el objeto a observar. En las proximidades del objeto hay que ayudarse del buscador (recordemos que debe estar perfectamente alineado) hasta que quede dentro de su campo visual. Ahora ya sólo queda bloquear nuevamente los ejes y usar los mandos micrométricos de la montura para centrarlo en la encrucijada del buscador y empezar a observar a través del ocular. Si la montura está bien alineada bastará usar el mando de AR para seguir al objeto en su recorrido por la bóveda celeste y usar el mando de Declinación sólo para corregir eventuales desviaciones del encuadre.

  • El segundo método requiere de un mapa celeste en el que figuren las coordenadas de Declinación y AR. Una vez seleccionado el objeto de nuestro interés, desbloquearemos ambos ejes y moveremos la montura hasta llevarla a los valores de sus coordenadas. Después bloqueamos nuevamente los ejes y, si la alineación polar es perfecta, el astro estará en la encrucijada del buscador y listo para ser observado y seguido con la sola manipulación del mando del eje AR. También aquí, como en el método anterior, usaremos el mando de Declinación para corregir la desviación que pueda producirse a lo largo del seguimiento.

    Pero desde el momento que hablamos de coordenadas hablamos también de sus correspondientes aros en la montura ecuatorial. Estos aros tienen algunas particularidades que conviene conocer para el uso correcto del instrumento a la hora de apuntar a cualquier objeto celeste haciendo uso de sus coordenadas. Los veremos a continuación.

     El aro de Declinación (DEC)

    El aro de Declinación se encuentra en el eje del mismo nombre y su función es la de permitir localizar los astros celestes mediante su distancia angular respecto al ecuador celeste, que será positiva si nos encontramos en el Hemisferio Norte o negativa si nos encontramos en el Hemisferio Sur. Así pues, el Polo Norte celeste tendrá una Declinación de +90° y el Polo Sur de -90°.

    Para situar un astro a través de su valor de Declinación bastará girar el tubo del telescopio en torno a ese eje hasta que en la aguja podamos leer ese valor. El astro se mantendrá en esa declinación mientras se desplaza a través de la bóveda celeste.

    El aro de Declinación consta de cuatro cuadrantes graduados de 0° a 90°. Los dos cuadrantes inferiores (en la figura señalado con +) representan los valores de Declinación desde el ecuador celeste (0°) hasta el polo celeste (90°) del hemisferio en que nos encontramos y la mitad superior (señalado con - en la figura) serían las declinaciones del otro hemisferio. El hecho de que existan dos conjuntos de cuadrantes a izquierda y derecha es porque el tubo del telescopio, por comodidad de observación, podemos haberlo rotando en torno al eje de declinación hacia un lado o hacia el otro y utilizaremos los dos de la izquierda o los dos de la derecha según el caso.

    Las imágenes muestran lo que se acaba de comentar. El telescopio puede adoptar la posición que más nos facilite la observación, si lo rotamos en torno al eje de Declinación hacia un lado o hacia el otro, utilizaremos la parte izquierda o la derecha del aro de Declinación.

    Decir también que los valores que han sido señalados como positivos y negativos en la figura son válidos en el Hemisferio Norte, pero en el Sur los signos se intercambian

     El aro de Ascensión Recta (AR)

    El aro AR se encuentra en el eje de Ascensión Recta y sus valores representan el ángulo medido en sentido rotatorio partiendo del Punto Vernal (o Nodo Ascendente), hasta encontrar el máximo de ascensión del astro a observar. La unidad de medida de la Ascensión Recta es la hora (h) y sus fracciones que son los minutos (m) y los segundos (s).

    El aro de AR está dividido en 24 marcas principales que se corresponden a las 24 horas de la Ascensión Recta. Las divisiones entre horas son los minutos, que suelen agruparse de 10 en 10 por cuestión de tamaño y espacio en el aro.

    Tenemos entonces que si un círculo tiene 360° y el aro AR está dividido en 24 horas, una hora en el aro AR corresponde a un ángulo de 15° (360/24).

    Es muy posible que nuestro aro AR tenga dos conjuntos de divisiones que, partiendo de la marca 0h, se comiencen a numerar hacia uno y otro sentido del aro. Esto no tiene más significado y utilidad que la de que pueda ser usada la montura ecuatorial en uno u otro de los hemisferios. Si permanecemos siempre en el mismo hemisferio usaremos siempre el mismo conjunto de divisiones horarias.

    Además, a diferencia del aro de Declinación que está fijo en la montura, el aro AR es móvil y por ello encontraremos un pequeño tornillo que permite liberar ese aro para rotarlo en torno a su eje. A continuación veremos por qué con un ejemplo.

    USANDO EL ARO DE ASCENSIÓN RECTA

    Vamos a imaginar que alguien nos ha puesto en el punto de mira del telescopio a la brillante estrella Vega que se encuentra a una Declinación de +38°44' y a 18h30m aproximadamente de Ascensión Recta. Miramos el aro AR y vemos que la aguja está señalando precisamente al punto correspondiente a 18h30m, así que nuestro colaborador ha hecho un buen trabajo. Hacemos una pausa en nuestras observaciones y dedicamos 15 ó 20 minutos para tomar un café bien caliente, frotarnos las manos y hacer algún que otro comentario nocturno. Regresamos para observar de nuevo a Vega y... resulta que ya no está ni en el buscador ni en el ocular, ¡pero el aro AR sigue apuntando a las 18h30m!. Pues claro -decimos- los astros describen en la bóveda celeste un movimiento aparente contrario al de rotación de la Tierra y después de esos 20 minutos la Tierra ha rotado (y que siga haciéndolo :)

    Así que como sabemos que la montura está bien alineada hacemos uso del mando del eje de AR hasta volverla a localizar, y cuando ya la tenemos de nuevo en el ocular miramos la aguja indicadora del aro AR y vemos sorprendidos que ahora marca las 14h15m. ¿Pero no habíamos dicho que las coordenadas de los astros basadas en su Declinación y AR son siempre las mismas? De momento lo único que podemos hacer es girar el aro y volverlo a situar en las 18h30m, pero entonces ¿de qué nos sirve ese dichoso aro si tenemos que corregirlo a cada instante?

    Pues bien, la última es la cuestión que siguen preguntándose muchos aficionados después de meses usando el telescopio. Y bien cierto es que, de no disponer de una montura motorizada y con un circuito que internamente lleve el cálculo de la rotación terrestre para luego aplicarlo a la montura en el momento de la observación, ese aro parece no servirnos para nada. Pero sí tiene un uso que nos será de una gran ayuda sobre todo para localizar objetos no visibles a simple vista. Veamos el procedimiento.

    Supongamos que queremos ver el objeto X inobservable a simple vista, pero que conocemos sus coordenadas gracias a los mapas celestes. Lo primero que haremos es situar correctamente el aro AR ayudándonos de una estrella bien visible y de la cual también sepamos sus coordenadas celestes, por ejemplo Vega. La localizamos, la apuntamos y colocamos el aro AR en las 18h30m correspondientes a su Ascensión Recta y fijamos el tornillo del aro. Ahora ya, sin dejar pasar mucho tiempo (recordemos que la Tierra no deja de moverse), movemos el telescopio hasta situarlo en las coordenadas de nuestro objeto X y podremos ver como lo tenemos en nuestro ocular o, al menos, dentro del campo del buscador. Cuanto más precisos hayamos sido alineando la montura tanto más preciso será el procedimiento.



  • ENLACES

    A continuación proporciono algunos enlaces que contemplan la alineación de la montura ecuatorial desde "otros" puntos de vista o con otras técnicas y procedimientos.

    Revisando enlaces Estoy revisando los enlaces que había en esta sección porque habían desaparecido o bien llevaban a sitios que ya no tenían nada que ver con la Astronomía.


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