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TÉCNICAS Y COSAS . . . |
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TÉCNICAS
OBSERVAR LA LUNA
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Me atrevería a decir -sin temor a errar demasiado en mi atrevimiento- que la mayoría de nosotros, cuando observamos la Luna, lo hacemos casi exclusivamente en sus fases hasta poco más del cuarto creciente. La razón es bien sencilla: la comodidad que nos brinda su observación a horas en absoluto intempestivas (atardecer-anochecer) y su magnitud aparente sobradamente adecuada como para que su luminosidad no nos deje cegatos al telescopio. La práctica puede resultar eso, cómoda, pero en absoluto productiva con un astro que tenemos tan cerca y del cual podemos observar con tanta magnificiencia sus características superficiales.
Si lo pensamos bien resulta paradójico que nos esforcemos tanto en intentar distinguir manchas, regiones y bandas en la superficie de Júpiter y a un cuerpo tan próximo y agradecido a la observación como es la Luna le prestemos tan poca atención, con la cantidad de accidentes selenográficos que nos ofrece. Quizás sea esta cuestión, la de la observación de la Luna, la que está en los puestos de cabeza de nuestras tareas pendientes a modo de dolorosa espina que nunca acabamos arrancar.
No voy a presentarme ahora como abanderado de una causa y mucho menos como individuo experimentado en la observación de la Luna. Todo lo contrario: este texto lo inicié para que me sirviera a mí mismo y, por supuesto, para que pueda servir a otros que tengan también clavada esa puñetera espina.
Espero que lo que sigue a continuación resulte interesante.
El Terminador
En la Wikipedia podemos encontrar la siguiente definición de Terminador: "es la línea de separación entre la parte iluminada y la parte en sombra de un cuerpo celeste, es decir, la línea de separación entre el día y la noche". Ahora bien, la definición es correcta sólo en parte pues el Terminador es también la línea de separación entre la noche y el día. Todo apunta a que debemos distinguir no uno sino dos terminadores distintos: el del ANOCHECER y el del AMANCER. Paso a paso.
En todo momento existe en la Tierra un punto por el que sale el Sol y otro distinto por el que se oculta. Y ambos fenómenos ocurren al mismo tiempo. Técnicamente no hay ninguna diferencia entre ambos y si la Tierra se detubiera no sabríamos decir en cuál de los dos está amaneciendo o anocheciendo. Sin embargo venimos observando por propia experiencia que el orto y el ocaso del Sol se parecen más bien poco. La explicación es que el Sol ilumina en cada caso desde posiciones distintas y una montaña o un pinar, por ejemplo, ofrecen rasgos distintos según la dirección de la que reciben la luz. Un mismo paisaje parecen cambiar a medida que transcurre el día. Con la Luna sucede lo mismo respecto a sus cráteres, montañas, valles, dorsales, fallas, grietas y demás accidentes, así que de un cráter, por ejemplo, observaremos rasgos dintintos según sea la dirección de incidencia de la luz solar.
Sabemos también que en su fase "llena" la Luna ofrece la peor ocasión para su observación pues la luz del Sol incide perpendicular en su superficie y aparenta tremendamente lisa. Sin embargo, en la zona del Terminador, el constraste entre la zona iluminada y la oscura es muy alto y los rasgos superficiales adquieren una fantástica tridimensionalidad. Pero volvemos a lo mismo: según sea la dirección desde la que se reciba la luz esos mismos rasgos parecerán distintos y por ello puede resultar muy interesante observarlos tanto en su amanecer como en su anochecer. Y para eso están los dos terminadores que se mencionaban antes.
Un día dura veintinueve días
Sí, un día lunar dura veintinueve días terrestres, veintinueve y medio para ser exactos (revolución sinódica, la que observamos desde nuestro planeta). En la Tierra el día pasa muy deprisa -para algunos, muy lento para otros- y en tan sólo 12 horas de tiempo medio el Sol ha recorrido toda la bóveda desde el Este hasta el Oeste pasando por el meridiano local allá por el mediodía. Sin embargo, en la Luna, el Sol no alcanza su mediodía hasta después de 14 días que es precisamente la fase de Luna llena. Hasta entonces amanecía en la Luna y después de ese momento empieza a anochecer. En la imagen siguiente y de izquierda a derecha se observan algunas de su fases crecientes (AMANECER) para que, después de la Luna llena (MEDIODIA), observemos sus fases decrecientes (ANOCHECER) hasta alcanzar nuevamente la fase de Luna nueva (NOCHE). Mientras en la Tierra hemos amanecido y anochecido 29 veces, en la Luna todo ha sucedido a una velocidad pasmosamente lenta y eso nos ha permitido ver por cada uno de nuestros días terrestres un fotograma distinto del día lunar.

De vueltas con los dos Terminadores
Es hora ya de hilar la madeja y a ver si la prenda empieza a tomar alguna forma que nos permita usarla con comodidad, así que mejor empezar a introducir los conceptos y las definiciones de las que en este campo se vienen haciendo uso.
Resulta que sobre el globo lunar hemos proyectado el mismo sistema de coordenadas que utilizamos en la Tierra. De esta manera, y visto desde nuestro planeta, el Polo Norte y el Polo Sur concuerdan con los terrestes, ambos delimitados por un ecuador que la divide en dos semiesferas. Y a falta de una ciudad de Greenwich
selenita el primer meridiado (el meridiado 0°) es aquel que se traza de polo a polo cuando el Sol, la Tierra y la Luna están en línea recta, el mediodía lunar (la Luna llena).
Ya sólo queda establecer como punto cardinal Este aquel por el que sale el Sol y el Oeste aquel por el que se oculta. Ahora que ya tenemos establecidos los dos círculos máximos no cuesta nada aplicar un sistema de coordenadas basadas en la latitud y la longitud que nos permitirá localizar con toda exactitud cualquier accidente de la superficie lunar.
Lo cierto es que todo esto sirve de bien poco porque las líneas no están dibujadas sobre la superficie y poder determinar la longitud y la latitud en la que se encuentra un determinado accidente es casi imposible, a ojo. Pero para eso están los mapas lunares y software de sobra para echarnos una mano y enseguida veremos que entonces la cosa sí resulta interesante y productiva. Pero de momento sólo apuntar una referencia: el meridiano 0° se sitúa ligeramente al Este de los cráteres Ptolemaus, Alphonsus y Arzachel según se puede ver en la imagen, y que son muy fáciles de localizar. Y a partir de aquí la línea del ecuador digamos que se encuentra "un poco más al norte" de Ptolemaus. Cuando decimos que la Luna se encuentra en cuarto creciente o en cuarto menguante la línea del terminador se sitúa justamente en el meridiano 0°
Y ahora que ya empezamos a saber mapear su superficie resulta que todo empieza a adquirir cierto sentido práctico. Efectivamente, la Luna ya deja de ser un disco para convertirse en objeto de estudio y observación con algunas garantías de precisión, porque hasta ahora la apuntábamos con nuestros telescopios y luego nos íbamos a los mapas lunares para saber qué habíamos estado observando, si nos acordábamos... pero a partir de aquí vamos a saber primero qué es lo que vamos a observar y cómo. Un poco de paciencia porque en el siguiente apartado todo se aclará.
Aunque la imagen siguiente no es más que una ilustración didáctica y no del todo exacta parece que augura algunas expectativas. Para su representación he elegido los cuartos (el creciente y el menguante) y con su sola observación ya podemos apreciar en qué medida cambia el aspecto de la región próxima al terminador según esté iluminada desde una u otra dirección. De acuerdo que los accidentes son los mismos, pero al estar ilumidados desde ángulos distintos su aspecto cambia y podemos observar detalles diferentes, así que parece interesante empezar a desdoblar el terminador en dos muy distintos y diferenciados como se viene insistiendo desde el principio: el terminador MATUTINO es el que ilumina progresivamente la superficie lunar de Este a Oeste y el VESPERTINO el que la oscurece también de Este a Oeste.

Pero como ya van siendo demasiados nombres para designar a los dos terminadores hagamos antes un resumen de ello:
Fijaros que la denominación ESTE u OESTE hace siempre referencia al punto cardinal donde encontramos en mayor o en menor porcentaje de superficie la región iluminada.
La colongitud
Ahora que ya sabemos que sobre la superficie lunar hemos proyectado un sistema de coordenadas selenográficas semejante al empleado en nuestro planeta, lo que nos interesa saber es ¿en qué longitud se sitúan en un momento dado de observación uno u otro de esos dos terminadores?. Pero para ello hay que introducir antes un nuevo término cuya definición está tomada íntegramente de la Wikipedia:
La colongitud selenográfica es la longitud del terminador matutino lunar, medido en grados sexagesimales hacia el oeste del primer meridiano. El terminador matutino es el semicírculo sobre la superficie lunar en el cual el Sol está comenzando a asomarse.
El amanecer lunar alcanza el primer meridiano cuando la fase lunar es Media Luna, lo que marca la colongitud de 0°. Luego, cuando se llega a Luna llena, la colongitud ha avanzado hasta 90°. Al llegar a Luna Nueva la colongitud llega a 270° (aunque esta fase es prácticamente invisible desde la Tierra, excepto durante un eclipse lunar).
Pues bien, resulta que los programas al efecto y las efemérides lunares dan la longitud del terminador matutino en valores de colongitud, pero eso no nos ayuda mucho pues lo que nosotros estamos manejando es un sistema de coordenadas selenográficas y los mapas de la Luna que podamos encontrar están basados en ese sistema y no en la colongitud. Así que no nos queda más remedio que emplear algún algoritmo que nos convierta la colongitud en longitud selenográfica. Y ello para los dos terminadores. De esta manera tenemos que definir a cuál de los dos terminadores nos estamos refiriendo una vez hecha la conversión y cuál es su longitud. La terminología empleada es la siguiente:
A continuación una figura en la que se representan intuitivamente todas estas variables y un algoritmo para la conversión (que seguro habrá alguno más elegante). El círculo negro grueso exterior representa la colongitud desde 0° a 360° y la escala graduada interior la longitud selenográfica. Siguiendo el ejemplo de la figura nos encontramos con un valor c = 230° que, aplicando el algoritmo, nos da un valor λE = 150° y un valor λO = -50°.

¡Por fin sabemos la longitud, la que sea, de ambos terminadores! El que se encuentre entre 90° y -90° será el que podamos observar desde la Tierra y el que nos indicará si la Luna se encuentra en CRECIENTE o en MENGUANTE. Pero lo realmente útil será su valor, que podremos trasladar a un mapa lunar de coordenadas selenográficas (ver imagen a continuación) y saber qué accidentes vamos a poder observar en las inmediaciones del terminador y recabar información antes de salir a observarlos a través del telescopio, lo cual resultará bastante más emocionante y útil que hacerlo a la inversa.
Siguiendo la imagen: si sabemos que el terminador λE se situará a 10° Este podremos hacer un estudio de toda esa franja y dedicarle mejor atención -por ejemplo- a la formación que aparece en el detalle ampliado y que es una falla en el Mare Vaporum. Y no nos olvidemos de observar también esa misma formación cuando sea el terminador λO el que se sitúe en esa longitud porque seguro que su aspecto será muy distinto.

Calculadora de Terminadores
Y para terminar con los terminadores he preparado esta pequeña utilidad que permite conocer la longitud de ambos y también su visibilidad y otros datos más o menos evidentes.
Esta es la Luna ahora, no su fase según el valor de COLONGITUD introducido en el formulario |
Enlaces muy interesantes
Creo que las explicaciones de este tema estarán mejor si vienen acompañadas de los enlaces que sugiero y que son muy interesantes al respecto. Seguro que a más de uno se nos estaban pasando por alto algunos detalles de la Luna.