EL VIEJO MANUAL . . .
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A S T R O F O T O G R A F Í A


1. INTRODUCCIÓN

Cuando se dispone de cierta experiencia en el manejo de los instrumentos ópticos de astronomía y en la observación de los objetos celestes llega el momento de obtener sus imágenes. El objetivo inmediato es alcanzar un nivel más de satisfacción personal, pero existen otras dos razones: a través de la fotografía conseguiremos captar detalles imposibles para nuestra retina y, por otra parte, obtendremos una imagen que estará siempre a nuestra disposición. Es el turno de la Astrofotografía, aquel conjunto de técnicas que permiten la fotografía de los objetos celestes.

Al abordar esta nueva práctica tendremos que conjugar los métodos de observación y manejo de nuestro telescopio con algunos propios de la Fotografía.Si en el terreno de la astronomía de aficionado son requisitos esenciales la paciencia y la persistencia, ahora veremos que tenemos que alzar aún más su listón y que los esfuerzos habrán de ser mayores si queremos superar el nuevo reto.

En los apartados que siguen se mostrará cuál va a ser el equipo necesario y se explicarán los conceptos y técnicas básicas imprescindibles para que la iniciación en esta nueva práctica resulte lo más inmediata posible. También se mostrarán, a modo de referencia y de manera general, los parámetros que deberán ser aplicados para la obtención de fotografías de los distintos cuerpos a los que el aficionado tiene acceso.

En ningún momento se ha pretendido convertir este tema en la panacéa donde todo queda explicado y resuelto. La Astrofotografía requiere mucho esfuerzo y constancia; muchas pruebas y un gran número de fotos fallidas. Como el resto de toda esta web aquí sólo se pretende una orientación práctica, un punto de partida. El aficionado se encargará después de buscar y aplicar nuevos conocimientos a medida que progrese.

Bienvenido al mundo donde todo es sencillo pero en el que nada resulta fácil.



2. CONCEPTOS BÁSICOS DE FOTOGRAFÍA

Si esto fuera un curso de Fotografía los conceptos básicos tendrían la extensión de toda esta página. Por el contrario, lo que se presenta aquí son aquellos aspectos elementales que necesitamos conocer para la práctica de la fotografía astronómica y familiarizarnos con algunos términos propios de esta actividad: obturador, diafragma, número f, etc.

 Objetivos y distancias focales

El objetivo es la parte de la cámara fotográfica que más directamente tiene que ver con la imagen que va a conseguirse. En esta pieza encontramos principalmente el aro de enfoque y el aro de aberturas. Objetivos más complejos pueden tener un aro de control de zoom, sistema de descentramiento, etc. Toda la óptica de una cámara fotográfica está contenida en el objetivo.

Al margen de los destinados a conseguir determinados efectos o de añadir prestaciones, la característica más notable de un objetivo es su distancia focal. Se pueden emplear objetivos con distintas distancias focales (28 mm, 50 mm 135 mm, etc.) y ello determina por una parte el tamaño de la imagen y por otro la profundidad de campo.

El ángulo de visión de un objetivo depende de su distancia focal. Los objetivos de 50 mm son los más habituales porque ofrecen una imagen parecida a la del ojo humano. Los de distancia focal menor (p.e.: 28 mm) tienen un mayor ángulo de visión y permiten captar un área muy grande de la escena (son empleados en la fotografía paisajística, entre otros). Los de distancia focal mayor (p.e.: 200 mm) tienen un ángulo de visión menor y captan una parte más pequeña de la escena. Con estos últimos la imagen parece ampliada o tomada desde muy cerca (se emplean en la fotografía de primeros planos).

  • En astrofotografía utilizaremos normalmente el objetivo de 50 mm para la fotografía de constelaciones y eventualmente objetivos de longitudes focales mayores para la fotografía de nebulosas y galaxias. Para otros objetos existen métodos que prescinden totalmente del objetivo.

     Diafragma y abertura

    El diafragma es el dispositivo que permite variar la abertura, es decir, permite regular la cantidad de luz que penetrará a través del objetivo hacia la película. La abertura viene expresada en posiciones denominadas números f y pueden seleccionarse para controlar la exposición y la profundidad de campo (área nítida de la imagen en torno al objeto enfocado).

    La correspondencia entre números f y abertura es inversa: cuanto mayor es f menor es la abertura y vicebersa. Por ello cuando en el lenguaje fotográfico se dice "abrir diafragma" significa aumentar la abertura, es decir, disminuir f. Está claro que "cerrar diafragma" será lo contrario.

    En el objetivo de una cámara encontramos el aro de aberturas. Distintos objetivos pueden tener el aro de aberturas con distintas escalas de números f. Una escala típica es la que se muestra en la figura. La distancia de un diafragma no se establece entre números f consecutivos sino entre el doble (cerrando) o la midad (abriendo) del número f actual. Si tenemos f8, cerrar un diafragma es seleccionar f16, y abrir un diafragma es seleccionar f4. La diferencia de un diafragma equivale al doble o la mitad de luz según el caso.

  • Por lo que respecta a la astrofotografía veremos que poco tenemos que hacer con la abertura porque, en la técnica de Focalización Directa y en la de Proyección del Ocular, prescindiremos del objetivo de la cámara y la abertura será la del telescopio. Y en el caso de la fotografía en Paralelo la abertura a seleccionar será siempre la mayor que permita nuestro objetivo.

     Obturador y velocidad de obturación

    El obturador es el dispositivo que, al abrirse, deja pasar la luz por el tiempo seleccionado en el aro de velocidades de obturación. Las cámaras automáticas pueden determinar por sí mísmas esa velocidad en función de la abertura del diafragma fijado por el usuario. Al tiempo que el obturador permanece abierto se le llama tiempo de exposición y es el tiempo en el que la luz del objeto enfocado estará actuando sobre los productos químicos que contiene la película fotográfica.

    El aro de velocidades de obturación de la cámara permite seleccionar un rango de velocidades que normalmente van desde 1 seg. hasta 1/2000 seg. Ese aro puede contener otras posiciones dependiendo de las prestaciones de la cámara, pero una de las más interesantes (al menos para el fotógrafo astrónomo) es la llamada "posición B". En esta posición el obturador permanecerá abierto todo el tiempo que se mantenga pulsado el botón de disparo.

    La relación entre la abertura y la velocidad de obturación es inmediata: para que una exposición sea correcta tendremos que aumentar la velocidad de obturación proporcionalmente a la disminución de f. La regla es sencilla: a mayor abertura menor tiempo de exposición. Si la velocidad de obturación no es la adecuada la foto quedará demasiado oscura (subexposición, poco tiempo expuesta) o demasiado clara (sobreexposición, demasiado tiempo expuesta).

  • En relación a la astrofotografía la velocidad de obturación será determinante en el resultado de nuestras fotografías y para ello nos veremos con frecuencia haciendo uso de la posición B.

     Películas y sensibilidad

    Existen tres tipos principales de películas: las que producen un negativo en color, las que producen un negativo en blanco y negro y las que proporcionan una transparencia positiva. Con cada uno de estos tipos se obtienen fotos en color, blanco y negro y diapositivas respectivamente.

    La sensibilidad a la luz de una película puede venir expresada en ASA o DIN. Cuanto mayor es el número ASA (o DIN) más sensible es la película, por lo que podrá utilizarse una velocidad de obturación más rápida o una abertura de diafragma menor.

    Una película de 100 ASA tiene el doble de sensibilidad que una de 50 ASA y la mitad que una película de 200 ASA. Por ejemplo: en unas condiciones de iluminación concretas, una película de 50 ASA podría requerir una exposición de f16 a 1/60; en esas mismas condiciones una película 100 ASA exigiría f16 a 1/125 o un ajuste equivalente del tipo f22 a 1/60. La interpretación DIN es la misma pero basada en un sistema logarítmico.

    En la cámara fotográfica encontramos el aro de selección de sensibilidad ISO (International Standards Organization) de la película. Simplemente tendremos que colocarlo en la posición de la sensibilidad correspondiente a nuestra película ASA (o DIN) que normalmente vendrá expresada en la norma ISO, o bien de la forma 100/21° ISO según la siguiente tabla de correspondencias:

    ISO
    Norma standard
    12255010020040080016003200
    ASA
    Norma americana
    ...12...25...50...100...200...400...800...1600...3200...
    DIN
    Norma alemana
    ...13...15...18...21... 24...27...30...33...36...

  • De cara a la astrofotografía la elección de una película de determinada sensibilidad será importante por dos aspectos: por un lado afectará al tiempo de exposición requerido, menor cuanto mayor sea la sensibilidad. Por otro afectará a la nitidez de la imagen conseguida porque el grano de la película es más grueso cuanto mayor sea su sensibilidad. En base a estas consideraciones lo más normal será utilizar sensibilidades normales y bajas para fotografiar detalles de las superficies planetarias y sensibilidades altas para constelaciones y objetos del espacio profundo.

     Algunas definiciones más

    • Película fotográfica: imprimación de elementos fotosensibles (haluro de plata) sobre algún tipo de soporte, normalmente de material plástico. Cuando la luz de un objeto incide en ella se produce una reacción química que permite registrar la imagen.
    • Fotograma: parte del rollo de película fotográfica en la que figura la imagen de una exposición.
    • Revelado: proceso químico que transforma una emulsión fotosensible, expuesta con anteriorida a la luz, en plata metálica negra. Con este proceso la imagen latente contenida en la película se convierte en una imagen visible y estable llamada negativo.
    • Ampliación: es el proceso que permite el positivado en papel fotográfico de una imagen en negativo contenida en un fotograma.

  • 3. EQUIPO Y ACCESORIOS ASTROFOTOGRÁFICOS

    Veremos que son posibles varias técnicas para la fotografía astronómica. En alguna de ellas sólo es necesario una cámara fotográfica y otras requieren adaptadores para acoplar la cámara al telescopio. Aquí se examinará de manera global el conjunto de accesorios mínimos e imprescindibles para abordar cualquiera de las técnicas que se comentarán en los apartados sucesivos.


     3.1. EL TELESCOPIO Y LA MONTURA

    En el tema Telescopio de esta misma web se indicaban las características que hacen un telescopio más apto que otro para la fotografía astronómica, pero se veía también que todo dependía del tipo de objeto a fotografiar. En un intento de establecer unos parámetros que sirvan de propósito general se podría decir que la relación focal debería estar comprendida entre f/5 y f/11.

    Enseguida veremos que, de la misma manera que afecta a la propia observación, la longitud focal (F) del telescopio afecta también al tamaño en el negativo del objeto fotografiado. Se puede ya adelantar que cuanto mayor sea F mayor será ese tamaño. Con una F=1000 mm utilizando el método de Focalización Directa el tamaño de la Luna en el negativo es de aproximadamente 9 mm, lo que resulta muy adecuado de cara a la ampliación; pero de Júpiter obtenemos un tamaño de apenas 0,5 mm y por tanto inservible. Haciendo uso de los oculares con el método de Proyección del Ocular conseguiremos ampliar la imagen hasta que el tamaño en el fotograma aparezca con unas dimensiones que permita una ampliación de detalles apreciable.

    No se puede decir que longitud focal es la más adecuada sin hacer referencia al tipo de objeto a observar y fotografiar. Si nuestro interés está puesto en objetos débiles del espacio profunto será mejor utilizar un telescopio con longitud focal corta, por ejemplo uno de 500 mm. Pero si nuestro interés son los objetos brillantes tales como los planetas, el más adecuado será un telescopio con longitud focal grande, por ejemplo uno de 1200 mm. Aún así, si queremos establecer un valor medio que nos sirva para todo sin especializarse en nada podemos considerar una longitud focal de 900 mm ó 1000 mm.

    Sobre el diámetro del objetivo (D) se puede decir lo mismo para la fotografía que lo que se dice para la observación: a mayor diámetro más poder recoleptor de luz y mayor calidad y cantidad de detalles visibles. Se podría decir, sin ánimo de ser exclusivista, que a partir de un diámetro de 80 mm en los refractores y de 120 mm en los reflectores pueden obtenerse buenos resultados fotográficos. Como simple curiosidad decir que el mío es un reflector F=1000 mm, D=114 mm.

    Finalmente debe tenerse en cuenta que si los tiempos de exposición van a ser largos será imprescindible el empleo de una montura ecuatorial robusta y bien alineada que permita el seguimiento del objeto en el tiempo que dure la exposición.


     3.2. LA CÁMARA FOTOGRÁFICA

    Existen dos posibilidades accesibles al aficionado, aunque no tanto a su bolsillo: la opción más económica es el empleo de una cámara réflex y la que menos, pero con resultados de calidad indiscutible, es la cámara CCD.

     Cámara CCD

    La cámara CCD es un dispositivo que permite registrar una imagen digitalmente. Las cualidades de la tecnología digital aplicada a la fotografía son inmediatas: por una parte la mayor sensibilidad y por otra la reducción considerable de los tiempos de exposición. Además, el tratamiento informático de imágenes digitales permite procesar múltiples aspectos de la imagen original hasta conseguir un resultado casi perfecto.

    Los dispositivos CCD son caros y requieren telescopios de alta calidad y con monturas ecuatoriales preferiblemente motorizadas. El telescopio mínimo debería ser un catadióptrico de no menos de 200 mm de abertura. A todo ello deberá sumarse el software necesario para el tratamiento de las imágenes.

    La calidad obtenida con este tipo de cámaras y el nivel de automatización que puede alcanzarse es enorme, pero también es cierto que cuanto más tecnológica se vuelve una determinada práctica mayor es la especialización que se exige al usuario. A no ser que se disponga de un buen nivel de conocimientos, del tiempo necesario, dedicación y buenos recursos (tanto económicos como materiales), me temo que la fotografía astronómica con cámaras CCD queda un poco lejos del aficionado medio.

    Me gustaría comentar el ingenio de algunos aficionados que por poco más del precio de una sencilla webcam se hacen con una estupenda CCD que además permite la monitorización a través de un ordenador. Básicamente consiste en desmontar la óptica de una webcam, acoplarla en el interior de un tubo a modo de ocular y ya está. El "ocular CCD" se conecta al ordenador como se haría con la webcam y a través de su software se puede ver en la pantalla del ordenador -normalmente un portátil- la imagen de lo que se apunta con el telescopio. Y por supuesto se puede obtener una instantánea y procesarla en ese mismo momento.

     Cámara RÉFLEX

    En las cámaras réflex la imagen se percibe a través del propio objetivo. Son algo así como el "wysiwyg" de la fotografía. Al apretar el disparador, el espejo réflex se desplaza y deja pasar la luz para que imprima en la película la misma imagen que se observaba en el visor a través del objetivo.

    Otro aspecto interesante de este tipo de cámaras fotográficas es que los objetivos son intercambiables. Esto quiere decir que podemos extraerle el objetivo para poderla acoplar a nuestro telescopio mediante los correspondientes adaptadores. Es en este punto cuando tiene realmente sentido que la imagen sea captada a través del objetivo porque, cuando lo hayamos extraído para acoplarla al telescopio, el objetivo será el propio telescopio y los mandos de enfoque los de éste. Necesitamos pues ver lo que estamos enfocando y cómo lo estamos haciendo.

    Existen cámaras réflex manuales, automáticas y mixtas. De los tres tipos la que mejor se va a adaptar a nuestros propósitos astronómicos es la manual. El motivo de esta preferencia es que necesitamos ser nosotros los que controlemos todos los aspectos de la exposición y los sensores foto-electrónicos de una cámara automática no los necesitamos para nada. Las cámaras automáticas también permiten la astrofotografía pero el inconveniente es que a la mínima aparecerá en el visor un display que "apagará" por completo la débil imagen del objeto celeste al que apuntamos, lo que resulta bastante desconcertante y molesto a la vez.

    Pero el peor inconveniente de cualquiera que sea el tipo de cámara es que necesite pilas para activar el obturador. El motivo no es otro que a las bajas temperaturas en las que muchas veces nos encontraremos las pilas pierden energía enseguida y la cámara deja de funcionar en todos los aspectos. Por ello lo ideal es una réflex totalmente mecánica.

    Manteniendo siempre la preferencia por una réflex manual mecánica, pero sin descartar las mixtas o las automáticas (pese a sus inconvenientes), lo que sí nos resulta imprescindible en una cámara de este tipo es el llamado "modo B". Este modo de funcionamiento permite que el obturador permanezca abierto tanto tiempo como se mantenga pulsado el disparador, es decir, que el tiempo de exposición dependa del usuario y no de los mecanismos de la cámara.

    Un requisito más a añadir es que pueda acoplarse un cable disparador flexible. El cable disparador permite efectuar una exposición sin tocar para nada el pulsador de la cámara y evitando así las desastrosas vibraciones. Además, estando la cámara en "modo B" y una vez pulsado el disparador a través del cable, podemos bloquearlo y dejar que el obturador permanezca abierto tanto tiempo como queramos, pudiendo concentrar toda nuestra atención en otros aspectos de la exposición, como por ejemplo el seguimiento del objeto.

    Y para acabar comentar un aspecto que también deberíamos tener en cuenta: la pantalla de enfoque. Muchas réflex tienen una pantalla de enfoque mate y con un sistema de prismas en su centro. Si bien estas pantallas son de gran ayuda en el momento de enfocar a objetos y situaciones cotidianas con suficiente luz, no lo son tanto cuando se trata de enfocar objetos diminutos, difusos y de escasa luminosidad en un ambiente de total oscuridad. Por ello, para la fotografía astronómica, son mucho más recomendables las pantallas de enfoque totalmente transparentes porque veremos a través de ellas como veríamos a través del ocular del telescopio y el enfoque resulta mucho más fácil, intuitivo y directo.


     3.3. ADAPTADORES Y ACCESORIOS FOTOGRÁFICOS

    Son el conjunto de piezas que permiten acoplar la cámara fotográfica réflex al telescopio. En la imagen se presenta un esquema de cada una de ellas. Al menos dos son imprescindibles: el adaptador fotográfico y el aro T/2. Del primero sólo hay que tener en cuenta que sea del diámetro del portaocular de nuestro telescopio. El segundo tiene que ser específico para la marca de la cámara réflex que utilizemos puesto que las distintas firmas las fabrican con su propio sistema de bayoneta (ensamblaje). Finalmente el tubo portaocular permite insertar en su interior uno de nuestros oculares para la fotografía con ampliaciones (veremos más adelante el método de Proyección del Ocular).


    Otro de los accesorios más comunes es aquel que permite montar la cámara fotográfica sobre el propio tubo del telescopio o sobre alguna parte de la montura para la Fotografía en Paralelo. Esencialmente consiste en cualquier tipo de dispositivo (atril, tornillo, abrazadera,...) que fije la cámara de manera que esta se beneficie del soporte que ofrece la montura y que sirva además para la Fotografía con Seguimiento en la que el propio telescopio, instalado sobre una montura ecuatorial, sirve de guía mientras dura la exposición.

    En el apartado Técnicas básicas se explicará las diferentes posibilidades de ensamblaje entre cada uno de estos accesorios y el empleo adecuado a la técnica fotográfica elegida.

     Otros accesorios

    Cuando las exposiciones van a ser de varios minutos -pueden ser de hasta una hora- o cuando queramos depurar hasta el límite los resultados fotográficos, es aconsejable introducir algunos componentes más a nuestro ya cargado instrumento.

    Lo que más aliviará nuestro trabajo es disponer de al menos el motor para el eje de Ascensión Recta (AR). Si la montura está correctamente alineada sólo deberemos comprobar cada cierto tiempo que el seguimiento se está llevando a cabo a la perfección o corregir las pequeñas desviaciones que se produzcan.

    Pero a falta de una montura ecuatorial motorizada el seguimiento deberá realizarse manualmente y para conseguir la máxima precisión es muy adecuado acoplar paralelamente al telescopio principal un telescopio guía, de menor tamaño, a través del cual realizaríamos precisamente esa operación de seguimiento. Y si al telescopio guía se le inserta un ocular con retículo iluminado mejor aún. Un ocular de este tipo tiene una encrucijada de "apunte" compuesta de filamentos que se iluminan con una pequeña pila, lo que permite mayor precisión al apuntar y seguir al objeto. El que se muestra en la imagen es uno de los más sencillos, pero existen otros cuyos retículos muestran también círculos concéntricos que incluso pueden ser desplazables. Otros disponen, en lugar de batería, un cable para conectar a una fuente de alimentación de 12 voltios colocada normalmente en la montura.

    Cabe pensar que un montaje de este tipo (telescopio guía dispuesto en paralelo) nos obligará necesariamente a añadir más peso en el asta de contrapeso de la montura para equilibrar convenientemente todo el conjunto.

    Nota: El telescopio guía con retículo iluminado y acoplado en paralelo al telescopio principal ha sido criticado por algunos "efectos colaterales" que se producen con su empleo. En su lugar se prefiere la guía fuera de eje. Básicamente consiste en un accesorio que se inserta en el portaocular y que contiene un prisma que deja pasar la imagen en dos direcciones: hacia el adaptador fotográfico en el que se acopla la cámara y hacia un ocular con retículo iluminado con el que se realiza el seguimiento. Todo en uno.


     3.4. PELÍCULAS PARA ASTROFOTOGRAFÍA

    El soporte de una fotografía con réflex es la película de negativos o de diapositivas. Podemos tener un telescopio de excelente calidad óptica y la mejor cámara fotográfica del mercado, pero si empleamos películas mediocres los resultados nunca serán todo lo bueno que desearíamos. Además no sólo la calidad de la película es un factor determinante en la calidad de la fotografía final, sino que también lo es el que la película sea más adecuada que otras para el tipo de fotografía que queremos realizar.

    En los puntos siguientes presento una relación de aquellas películas que son especialmente adecuadas para la astrofotografía. Ni mucho menos las he probado todas, así que no puedo compararlas ni comentar sus excelencias. Sí puede decirse, por el contrario, que la calidad que ofrecen las películas de diapositivas es siempre superior a la de negativos.

    Las que figuran aquí son las que más he visto referenciadas por muchos aficionados que han conseguido con ellas los mejores resultados y de los que han dado debida cuenta en manuales, revistas especializadas y en Internet. Pero tampoco son las únicas y podremos ver cómo otros emplean películas distintas a estas con resultados igualmente excelentes.

    Sea como sea, lo que sí debemos tener en cuenta es que las buenas películas habremos de buscarlas en las neveras de las tiendas especializadas y no precisamente bajo el cristal del mostrador de una tienda de souvenirs.

     Películas de negativo en blanco y negro

    Este tipo son, al margen de sus respectivas sensibilidades, películas de grano fino debido a que la emulsión fotosensible requiere de menos compuestos que una película en color. Este hecho significa la posibilidad de obtener mayor detalle de un objeto a costa de su color. Se emplean preferentemente para la fotografía lunar y para la técnica de la fotometría. También para la fotografía solar y planetaria.

    • Recording Film 2475 (Kodak)
    • T.P. 2415 (Kodak)
    • XP1 (Ilford)
    • XL (Agfa)
    • Panatomic (Kodak)

     Películas de negativo en color

    Sacrificando algo el detalle podemos actuar en pro del color. Especialmente útiles para obtener esas fotografías tan bonitas y llamativas de objetos celestes tales como nebulosas, cúmulos y galaxias. Y también para la fotografía planetaria y de campos estelares.

    • Ektar 1000 (Kodak)
    • Fujicolor Super G 800 (Fujifilm)
    • Gold ULTRA Zoom (Kodak)

    Pese a la alta sensibilidad de estas películas el tamaño del grano es muy inferior a sus equivalentes comerciales "todoterreno". Además presentan una excelente respuesta al rojo y al azul, lo que las hace muy interesantes para el tipo de fotografía que comentaba hace un momento.

    Nota (añadida el 26/11/2006): El párrafo inmediatamente anterior ya no resulta tan exclusivo porque las películas más actuales están resultando (al menos para mí) perfectamente válidas en casi todos los aspectos y son fáciles de conseguir en cualquier establecimiento de fotografía. Cito dos de ellas.

    • Fujifilm Superia 1600 (sensibilidad extraordinaria con un grano finísimo)
    • Kodak Ultramax 400 (rojos y azules muy vivos)

     Películas de diapositivas en color

    Aquí nos encontramos con el tipo de película que mejor calidad fotográfica proporciona y la que dispone de una gama más amplia.

    • Kodachrome 64 (Kodak)
    • Fujichrome 50 (Fujifilm)
    • Ektachrome 1600 (Kodak)

    4. TÉCNICAS BÁSICAS

    La fotografía de los planetas no es lo mismo que la fotografía de las constelaciones. Y fotografiar la Luna es distinto que fotografiar el Sol. Pero antes de entrar en detalles quizás sea necesario comentar un poco mejor, ahora sí, eso que tantas veces nos traerá de cabeza: el seeing.

    Seeing

    Con el término "seeing" se hace referencia al nivel de visibilidad con la que los objetos celestes pueden ser observados. Los factores atmosféricos que contribuyen al empeoramiento de la visibilidad son, entre otros: las nubes, la neblina, la contaminación luminosa, el viento... Incluso la Luna es un factor determinante de empeoramiento cuando se pretende observar objetos del cielo profundo. Tan importante es el término que las prestaciones de un telescopio dependen en gran medida de estas condiciones atmosféricas.

    Determinar cuando hay o no un buen seeing depende mucho de la experiencia. Ciertas condiciones son evidentes, pero en muchas ocasiones veremos un cielo lleno de estrellas que no supone necesariamente que existan buenas condiciones para la observación a través de instrumentos ópticos:

    • Si vemos centellear con frecuencia las estrellas es un indicativo de mal seeing. Y peor será éste cuanta más diferencia de luminosidad observemos en los centelleos.
    • La turbulencia se produce por movimientos de aire entre capas frías y calientes de la atmosfera. El efecto es el que se observa en la arena de la playa en un día muy caluroso o cuando en verano miramos algo que está ligeramente por encima del tejado de una casa.
    • Si observamos un aclaramiento general del cielo en el que sólo pueden verse las estrellas más notables es señal de una mala transparencia atmosférica. Bajo estas condiciones los objetos difusos como las nebulosas no ofrecen ningún detalle y muchas constelaciones son visibles sólo parcialmente.

    Circunstancialmente el aumento máximo útil que puede aplicarse a un telescopio depende enteramente del seeing. De hecho, los mayores aumentos difuminan la imagen y se pierden por completo los detalles. Por ejemplo, podremos comprobar como nuestro telescopio es capaz de mostrar claramente y con total nitidez los anillos de Saturno unas veces y otras hacernos pensar que los espejos necesitan un limpieza a conciencia.

    Para la astrofotografía tendremos que ser pacientes y saber esperar un buen seeing, de lo contrario estaremos perdiendo el tiempo.

    En los apartados siguientes se tratan las cuestiones que son especialmente relevantes para la práctica de la astrofotografía: por una parte se explicarán los distintos métodos que existen y que están a nuestro alcance para la fotografía de cuerpos celestes y, por otro, aquellos parámetros que afectan al tamaño de la imagen en el fotograma y por tanto en la ampliación final.

    Podemos considerar dos conjuntos de técnicas no excluyentes que hacen posible la fotografía astronómica adaptándose al tipo de objeto que se pretende fotografiar: la fotografía basada en el desplazamiento del objeto y la basada en los accesorios fotográficos. Decir que son "no excluyentes" significa simplemente que pueden combinarse los métodos de ambas técnicas.


     4.1. FOTOGRAFÍA BASADA EN EL DESPLAZAMIENTO DEL OBJETO

    El primer conjunto tiene que ver con los requerimientos de tiempo necesario que el objeto debe ser expuesto para obtener el registro de su imagen en el negativo. Los objetos de luminosidad débil o difusa necesitarán más tiempo que los más luminosos o puntuales. Si estos objetos fueran estáticos no habría mayor problema pero, debido a su desplazamiento a través de la bóveda celeste, en ocasiones deberemos modificar continuamente el encuadre para conseguir un tiempo de exposición suficiente para obtener su imagen en el negativo fotográfico.

     Fotografía "SIN SEGUIMIENTO"

    La fotografía sin seguimiento consiste simplemente en tomar una "instantánea" del objeto. Técnicamente no ofrece dificultad y bastará con enfocar y determinar la velocidad de obturación de la cámara fotográfica, es decir, el tiempo de exposición. Este tipo de fotografía es adecuada para objetos de cierta luminosidad y/o de tamaños aparentes relativamente grandes que hacen posible su registro dentro del margen de velocidades de obturación que permite la cámara fotográfica (normalmente desde 1 seg. hasta 1/2000 seg.).

    La Luna, el Sol y planetas como Venus, Marte, Júpiter y Saturno pueden ser fotografiados sin seguimiento.

     Fotografía "CON SEGUIMIENTO"

    La fotografía con seguimiento requiere hacer uso del mando de Ascensión Recta de una montura ecuatorial perfectamente alineada para mantener el encuadre el objeto a medida que éste se desplaza a través de la bóveda celeste. También resultará útil -y a menudo imprescindible- el telescopio guía con ocular de retículo iluminado o un ocular con guía fuera de eje como habíamos visto en el punto Otros accesorios. Además es necesario mantener abierto el obturador por tiempos que pueden ir desde unos pocos minutos hasta más de una hora y para ello será imprescindible que la cámara contemple el "modo B" de funcionamiento.

    Este tipo de fotografía es adecuado para objetos de luminosidad débil como las galaxias, nebulosas, cúmulos y también para las constelaciones.


     4.2. FOTOGRAFÍA BASADA EN LOS ACCESORIOS

    El segundo conjunto de métodos tiene que ver con el montaje y disposición de los accesorios fotográficos con la intención de captar el mayor detalle del objeto fotografiado o simplemente para registrar la mejor imagen posible o las más adecuada.

     Fotografía de CAMPO

    Sin duda esta es la técnica astrofotográfica más sencilla, cómoda y rápida de todas las posibles. Simplemente son necesarios los siguientes accesorios:

    • cámara réflex (también las cámaras digitales actuales que permiten un amplio rango de tiempos de exposición)
    • juego de objetivos fotográficos entre 28mm. y 400mm.
    • cable disparador
    • trípode fotográfico
    • películas entre 50 ASA y 1600 ASA (según las necesidades del objeto a fotografiar)

    La limitación de este método es que se realiza con la cámara fija (sin seguimiento) y, de no cuidar los tiempos de exposición, pronto veremos que los astros dejan una estela en el negativo debido a su movimiento aparente sobre la bóveda celeste. Cuanto mayor sea la distancia focal del objetivo utilizado (equivalente a aumentos de la imagen) más pronto se observará este efecto. Más abajo propociono una guía empírica con los tiempos de exposición adecuados al objetivo empleado para evitar esas "fotos movidas".

    A grandes rasgos se trata de una técnica sin grandes pretensiones pero que nos permitirá captar, sin esfuerzo, las estrellas más notables que forman las constelaciones (precisamente aquellas entre las que luego suelen trazarse las líneas que le dan forma y que es tan característico en los planetarios) y las lluvias de estrellas. Para ello bastarán los objetivos de 28 y 50 mm. y películas de 400 a 800 ASA..

    Los cometas brillantes y los cúmulos de tamaños relativamente grandes estarán a nuestro alcance con objetivos de 50 y 80 mm. y películas de 800 o 1600 ASA (e incluso más).

    También será posible fotografiar el Sol (ATENCION: con filtro solar) y la Luna. En estos casos será necesario un objetivo de al menos 300 mm. y películas de 100 ASA para el Sol y de 50 a 200 ASA para la Luna según la fase en la que se encuentre: mayor sensibilidad de la película cuanto menor sea la superficie iluminada. Debido al grano fino de las películas de 50 ASA los pequeños detalles de la superficie lunar se captan mucho mejor que con películas más rápidas (más ASAs) pero de grano más grueso. Es por ello que por lo general convendría trabajar con ese tipo de películas y jugar con los tiempos de exposición.

    Como dato a tener en cuenta decir que empleando un objetivo de 300 mm. el tamaño del Sol o la Luna en un negativo habitual de 35 mm. será de aproximadamente 2.6 mm. que, una vez ampliada al formato normal de 10x15 cm., resultará una imagen de poco más de ¡12 mm!. Está claro que deberemos hacer una tratamiento digital (escáner y programa de retoque) para conseguir algo más vistoso.

    Y como muestra un botón: la imagen de la derecha corresponde al tamaño real del negativo de una fotografía de la Luna con un objetivo de 300 mm. Seguro que a más de uno "eso" le ha resultado desalentador. Es cierto, lo es... pero sólo según lo que se pretenda. Para obtener detalles generales -como los que se observan a simple vista- esa toma es perfectamente válidad, pero si queremos distinguir cráteres o las sombras que se producen en la zona del terminador harán falta objetivos mayores. Si esa misma foto fuera del Sol permitiría ver, por ejemplo, el tránsito de alguno de los dos plantetas interiores (Mercurio y Venus).

    Mi opininión es que la fotografía de campo de la Luna debe ir encaminada más a lo artístico que a lo astronómico. Fotografiarla con grandes objetivos y algún motivo arquitectónico de por medio (una chimenea, una torre, un campanario...) o natural (un árbol, el pico de una montaña, zirros...) resulta bastante más llamativo que sola sobre un fondo negro. En cuanto al Sol tiene sentido cuando acontece algún tránsito. Pero en ambos casos los eclipses son la más adecuada ocasión para la fotografía de campo de estos dos atros

    Antes de mostrar una tabla que pueda servir de alguna referencia hay que tener muy en cuenta que la abertura del diafragma debe ser la máxima en todos los casos. Normalmente los objetivos habituales tienen una abertura de 3.5 o 2.8 pero lo ideal serán los objetivos con abertura de 1.8 y 1.4. Por supuesto muchísimo más caros.

    Objeto celesteObjetivoDiafragmaPelículaExposición
    Constelaciones y
    Lluvias de estrellas
    28 mm. A la máxima
    abertura
    800 ASAhasta 45 seg.
    50 mm.800 ASAhasta 30 seg.
    Cúmulos y
    Cometas
    50 mm.800 ASAhasta 30 seg.
    80 mm.1600 ASAhasta 20 seg.
    Sol (con filtro)300 mm.100 ASA1/60 a 1/250 seg.
    Luna (gibosa a llena)300 mm.50 ASA1/125 a 1/500 seg.
    Luna (creciente a cuartos)300 mm.100 ASA1/30 a 1/125 seg.

    He procurado que los valores que aparecen en la tabla sean medios y deben ser tenidos en cuenta sólo como una referencia inicial. Son muchas las circunstáncias que influyen en una fotografía de este tipo, como pueden ser: la declinación del objeto celeste, su luminosidad, el estado de la atmósfera, la opacidad del filtro (cuando debamos usarlo) o la abertura máxima que permite el objetivo empleado. Y también influye lo que nosotros queremos captar: el mayor número de estrellas o sólo las más relevantes, la mayor aproximación de un objeto o su enclave global, si nos importa o no el trazo que puedan dejar las estrellas... Todo ello puede hacer que optemos por objetivos, películas y tiempos distintos a los que se han propuesto. Es sólo una cuestión de práctica, de experiencia y de constancia.

    En el apartado "4.3. Números y fórmulas de la Astrofotografía - Cálculo aproximado del tiempo máximo de exposición" se ofrece una interesante fórmula que vale la pena echarle un vistazo.

     Fotografía en PARALELO

    La fotografía en Paralelo consiste en acoplar la cámara fotográfica en alguna parte de la montura ecuatorial (sobre el tubo telescópico o en el asta de contrapeso son lugares habituales) para beneficiarnos del soporte que brinda por una parte, y de la posibilidad de seguimiento por otro. La cámara se emplea tal cual con el objetivo fotográfico que consideremos más adecuado a la toma que vayamos a realizar. El telescopio no tiene ningún efecto sobre la fotografía pero se emplea como guía mientras dura la exposición en una fotografía con seguimiento. Las fotos de las constelaciones son tomadas de esta manera.

    Pero por supuesto, si por el motivo que sea no vamos a emplear el seguimiento, podemos utilizar un trípode fotográfico normal en lugar de la montura ecuatorial.

     Fotografía con FOCALIZACIÓN DIRECTA

    En la fotografía con Focalización Directa se extrae el objetivo de la cámara y se emplea el adaptator fotográfico y el aro T/2 para unir físicamente el cuerpo de la cámara al telescopio. Aquí no se utiliza ningún tipo de ocular. La imagen que obtenemos es simplemente la que proporciona la lente o espejo del telescopio y que se proyectará directamente sobre la película fotográfica. Al prescindir de oculares el tamañano de esa imagen está directamente relacionada con la longitud focal (F) del telescopio y obtendremos mayores tamaños cuanto mayor sea la longitud focal del instrumento (pero esto es algo que no debe preocuparnos excesivamente por el momento). Con esta técnica se consigue la máxima luminosidad posible del objeto pero será necesario un enfoque correcto y evitar cualquier vibración.

    Con Focalización Directa podremos fotografiar la Luna y el Sol, pero es una técnica recomendada especialmente para la fotografía de las galaxias, nebulosas, cúmulos y otros objetos del espacio profundo de débil luminosidad.

     Fotografía con PROYECCIÓN DEL OCULAR

    El montaje para la fotografía con Proyección del Ocular se diferencia de la de focalización directa porque aquí se emplea el barrilete portaoculares entre el daptador fotográfico y el aro T/2. Con esta disposición de accesorios podemos usar el ocular de nuestra elección para aumentar la imagen que se proyecte en el plano de la película fotográfica.

    Ciertamente esta técnica es la más difícil de todas porque la más mínima vibración en el momento de la exposición se multiplica proporcionalmente a los aumentos empleados. Por poca experiencia que se tenga en la observación a través del telescopio se habrá podido advertir que cuanto más aumentamos la potencia más rápidamente se desplaza el objeto a través del ocular y antes lo perdemos. También se habrá comprobado cómo incluso es dificil enfocar, porque apenas se roza la rueda de enfoque la imagen empieza a vibrar espectacularmente. Si a todo esto añadimos además una cámara fotográfica la cosa empieza a complicarse de manera asombrosa: incluso el ligero movimiento del espejo réflex produce una vibración que resulta desastrosa en el negativo. Veremos más tarde que existe algún truco para paliar de alguna manera estos inconvenientes, pero el mejor de todos es disponer de una sólida y robusta montura.

    La fotografía con Proyección del Ocular se emplea casi exclusivamente para obtener el mayor detalle posible de objetos luminosos y/o de tamaños aparentes grandes. Es el caso de la Luna, el Sol y los planetas.

    El truco de la cartulina

    Consiste en ser nosotros mismos los que hagamos de obturador de la cámara fotográfica. Es un truco aplicable a la fotografía con Focalización Directa y por Proyección del Ocular, pero especialmente indicado para ésta última. Este recurso viene dado por la necesidad de anular la vibración que produce el mecanismo de la cámara al levantar el espejo réflex. En la fotografía con grandes aumentos esa pequeña vibración se multiplica considerablemente y produce fotos "movidas".

    Sólo hace falta una cartulina negra de mayor tamaño que la abertura del telescopio y el cable disparador flexible. La mecánica es bien sencilla:

    • se coloca el aro de velocidades de la cámara en "posición B".
    • se encuadra el objeto en el visor y se enfoca.
    • colocamos la cartulina negra delante del objetivo del telescopio, sin tocarlo.
    • disparamos la cámara y esperamos a que todo el conjunto se estabilice.
    • quitamos la cartulina de delante del telescopio y dejamos pasar el tiempo de exposición necesario.
    • volvemos a tapar y soltamos el disparador de la cámara.

    Cuando los tiempos de exposición van a ser superiores a un segundo el movimiento de "quita y pon" de la cartulina puede hacerse de manera bastante precisa. Pero si han de ser de décimas o incluso de centésimas de segundo es improbable que se consigan y que además sepamos que lo hemos hecho. De todas formas vale la pena intentarlo porque pueden aparecer gratas sorpresas.

    También debemos pensar que no hay que dejar pasar mucho tiempo desde el momento en que tenemos el objeto enfocado y encuadrado y el inicio de la exposición. A grandes aumentos el objeto se desplaza rápidamente y podríamos acabar echando la foto al vacío.


     4.3. NÚMEROS Y FÓRMULAS DE LA ASTROFOTOGRAFÍA

    Desde un punto de vista general la fotografía de calidad no es tan fácil ni inmediata como apuntar, enfocar y disparar. Para obtener buenas fotos deben tenerse en cuenta factores tales como la luminosidad, la abertura, el tiempo de exposición, la longitud focal del objetivo empleado, la composición, etc.

    En la fotografía astronómica desaparecen muchos de esos aspectos, pero se añaden otros mucho más específicos del especial tipo de objetos a los que se fotografía y para los cuales existen sus correspondientes fórmulas que los ponen en relación para obtener los mejores registros. En este apartado no se van a tratar todos los aspectos, únicamente aquellos que de manera más inmediata afectan al tamaño de la imagen en la ampliación y al cálculo de un aspecto interesante del tiempo de exposición en la fotografía en Paralelo.

     El tamaño de la imagen en el fotograma

    La longitud focal de un objetivo fotográfico o del telescopio influye en las dimensiones en el negativo de la imagen que obtenemos. Resulta inútil fotografiar un objeto cuya ampliación apenas va a mostrar más que un punto luminoso sobre una superficie totalmente negra. Pero podemos calcular de manera aproximada cual va a ser ese tamaño y poder emplear el objetivo u ocular que nos proporcione una imagen adecuada en vistas a la ampliación final. La siguiente fórmula proporciona ese tamaño:

    Dn = ( Fe x To ) / 206265
    Donde:
    • Dn es la dimensión en milímetros de la imagen que obtendremos en el negativo.
    • Fe es la longitud focal efectiva en milímetros empleada en la toma.
    • To es el tamaño en segundos de arco (") del objeto fotografiado.

    El valor correspondiende a To para el objeto en cuestión podemos obtenerlo en los almanaques de Astronomía o a través de software específico. Este valor no es siempre el mismo porque el tamaño aparente de un astro depende de su posición orbital y por tanto, de la distancia a la que se encuentra de la Tierra. Por ejemplo: el tamaño aparente de la Luna llena es de 1800" (aunque también es ligeramente variable), por su parte Júpiter puede estar ofreciéndonos durante una semana una tamaño de 48" para seguir aumentando o disminuyendo su tamaño en días sucesivos según su nueva posición orbital (aunque mejor sería decir la nuestra).

    El valor Fe será simplemente la longitud focal (F) del objetivo fotográfico o del telescopio si empleamos la técnica de Fotografía de Campo o Focalización Directa respectivamente. Pero empleando el método de Proyección del Ocular este valor tendremos que calcularlo. Para ello será necesario primero obtener el factor de magnificación:

    M = ( dp - fo ) / fo
    Donde:
    • M es el factor de magnificación que buscamos.
    • fo es la longitud focal en milímetros del ocular empleado.
    • dp es la distancia de proyección, es decir, la distancia en milímetros entre el centro del ocular y el plano focal de la película en la cámara fotográfica.

      El cálculo de esta distancia no es del todo fácil, primero porque no sabemos dónde está exactamente el centro de las lentes del ocular, segundo porque el ocular estará dentro del accesorio portaocular. La mejor aproximación que podemos hacer, al margen del ingenio de cada cual, es tomar como centro del ocular la mitad de la parte que queda fuera una vez se introduce en el portaocular del telescopio. Una vez en el interior del accesorio portaocular bastará medir de la mejor manera que podamos cuál es la distancia entre ese punto y la señal de la cámara fotográfica que indica dónde se sitúa el plano focal de la película. Esto resultará ser tan preciso como empeño pongamos en ello. Una vez tomadas esas distancias no tendremos la necesidad de volverlas a medir en tanto no cambiemos de accesorios. Con todo esto al final de los cálculos obtendremos una aproximación que nos será de gran ayuda.

    Una vez obtenido el valor de M podemos calcular la longitud focal efectiva Fe que necesitábamos y, además, la relación focal efectiva fe/:

    Longitud focal efectiva:  Fe = F x M

    Relación focal efectiva:  fe/ = f/ x M

    Donde:
    • F es la longitud focal del telescopio en milímetros.
    • f/ es la relación focal del telescopio.

    Mediante el formulario que sigue a continuación podemos hacer estos cálculos utilizando datos reales o probar distintas condiciones según los valores introducidos. Pero observemos primero la tabla que muestra las posibilidades que ofrece el formulario y los valores que son necesarios introducir según el método empleado.

    Método empleadoParámetros a introducir
    Fotografía de campo
    Focalización directa
    F (longitud focal del objetivo empleado) y To
    F (longitud focal del telescopio) y To
    Proyección del ocularF (longitud focal del telescopio), To, fo y dp
    Para Focalización directa y Proyección del ocular pueden rellenarse todos
    los campos y pulsar cada vez el botón del cálculo deseado.

    Observemos que la Fotografía de campo con un objetivo fotográfico cualquiera puede considerarse también como si fuera Focalización directa. Es como si el objetivo de la cámara fuera un pequeño telescopio o como si el telescopio fuera un gran objetivo fotográfico. Esto no quiere decir otra cosa que el formulario sirve también para la Fotografía de campo.

    Entrada de Datos

    Longitud focal del telescopio: F = mm. Tamaño del objeto observado: To = "
    Longitud focal del ocular: fo = mm. Distancia de proyección: dp = mm.

    para Focalización Directa      para Proyección del Ocular

    Es necesario pulsar los botones de cálculo cada vez que se modifique algún dato de entrada

    Resultados

    Aplicando a los datos de entrada las fórmulas vistas anteriormente se calculan los distintos valores intermedios necesarios:

    M = (dp - fo) / fo = Fe = F x M = mm.
    El resultado obtenido en Fe significa que la foto será tomada efectivamente con un objetivo de esa longitud focal. Con factores de magnificación M comprendidos entre 5 y 10 se consiguen generalmente los mejores resultados fotográficos de la Luna y de los planetas.

    Con los datos introducidos en el formulario se calcula finalmente el tamaño de la imagen en el fotograma:

    Con    Dn = ( Fe x To ) / 206265 = mm.

    Ejemplo: supongamos que tenemos un objetivo fotográfico de 300 mm y queremos fotografiar la Luna, cuyo tamaño aparente es de 1800" (0.5°). Tendremos que haber indroducido F=300 y To=1800, con lo que obtendremos un valor Dn=2.61 mm.

    Los valores Dn por debajo de 2 mm no ofrecen buenos resultados de cara a la ampliación, aunque ocasionalmente, si la imagen ha sido registrada con total nitidez, también nos puede producir cierta alegría... al menos al principio.

    De todas formas una primera mejora de ese resultado puede conseguirse partiendo de una longitud focal F mayor. La solución es sencilla: emplear una lente de Barlow 2X, 3X, etc. El único problema es la consabida reducción de la luminosidad que se produce con ese tipo de lentes.

    Los valores superiores al tamaño máximo de la imagen en la película -normalmente 24 mm en una película de 35 mm- tampoco serán válidos porque la imagen se sale del encuadre, aunque también puede darse el caso de que realmente queramos una toma así para captar sólo una parte el objeto.

    Considerando la técnica de proyección del ocular y fijándonos un poco en las fórmulas veremos que el tamaño obtenido en el negativo depende, a voluntad, de dos parámetros: del ocular empleado y/o de la distancia de proyección. Si mantenemos el mismo ocular y variamos la distancia de proyección los tamaños en el negativo cambian. De aquí se desprende la idea de una nueva estrategia para mejorar el resultado: hacernos con barriletes portaoculares de distinta longitud o bien de un barrilete de longitud variable, que también los hay. Y cómo no, echando mano al tan recurrido bricolage astronómico nosotros mismos podemos construirnos los tubos a nuestro gusto. De lo "manitas" que sea cada cual dependerá que vayan a rosca o que nos arriesguemos a ver la cámara en el suelo si van a presión...

     Cálculo aproximado del tiempo máximo de exposición (para la fotografía de campo y en paralelo)

    La siguiente fórmula se emplea únicamente en la fotografía de Campo y en Paralelo con o sin seguimiento. El valor que proporciona es el tiempo máximo que puede mantenerse fija la exposición de una estrella antes de que aparezca el efecto de "foto movida" debido al momimiento aparente de la esfera celeste.

    T = 440 / (F x cos d)
    Donde:
    • F es la longitud focal en milímetros del objetivo fotográfico de la cámara.
    • d es la declinación en grados de la estrella
    • T es el tiempo de exposición máximo en segundos antes de que se aprecie movimiento.

    Las estrellas parecen desplazarse más lentamente cuanto más próximas están a los polos y más rápidamente cuanto más cercanas se encuentran del ecuador celeste. Teniendo esto en cuenta, si nuestro propósito es fotografiar una constelación amplia deberemos tomar como valor de declinación (d) el de la estrella más próxima al ecuador celeste para evitar que aparezcan trazos.

    Entrada de Datos

           Resultado

    Longitud focal del objetivo fotográfico:
    F = mm.

    Declinación: d = °

    El tiempo máximo de exposición
    resulta ser:

    T = seg.

        
    Es necesario pulsar los botones de cálculo cada vez que se modifique algún dato de entrada

    El objetivo fotográfico usado habitualmente en la fotografía de las constelaciones y de la Vía Láctea es el de 50 mm. Si se emplea un objetivo con mayor longitud focal el campo se reduce porque lo que se está haciendo realmente es ampliar la imagen y, cuanto mayor sea esa longitud focal, más rápidamente veremos desplazarse las estrellas por el visor tal y como sucede con un telescopio. Es por ello que ésta fórmula sólo es válida para la fotografía en paralelo en cualquiera de sus dos posibilidades: sin seguimiento, y en este caso ya tenemos una referencia del tiempo máximo de exposición antes de que el objeto aparezca movido, y con seguimiento, con lo que el resultado obtenido es una buena indicación de los intérvalos de tiempo en los que tendremos que hacer uso del mando de Ascensión Recta de la montura.

    En la figura se muestra el caso para la constelación de Orion vista en el cielo de diciembre desde el Hemisferio Norte. Es una formación de gran tamaño. Betelgeuse, su estrella más elevada, se encuentra a una declinación de 7° 24' y Saiph, la más baja, a -9° 40'. Para el cálculo de T deberíamos aplicar el valor de declinación de cualquiera de las estrellas que forman su cinturón pues se encuentran justo en la línea del ecuador celeste.

    Con películas de sensibilidad normal, como puedan ser las de 100 ASA o 200 ASA, el tiempo de exposición máxima T no suele ser suficiente para que se consiga registrar nada en el negativo. El recurso que ya se ha comentado es hacer el seguimiento, pero tambien puede hacerse uso de películas de mayor sensibilidad (400 ASA, 800 ASA, etc.). Emplear una pélicula más sensible no va a cambiar T pero sí se conseguirá registrar más datos en ese mismo periodo de tiempo.

    Finalmente decir que los mejores resultados se obtendrán combinando películas de alta sensibilidad y seguimiento. Como el registro con estas películas es más rápido el tiempo empleado en el seguimiento se reduce también significativamente, lo que favorecerá a nuestro atacado nivel de tensión. Pero como siempre el aspecto en contra: a mayor sensibilidad mayor grano de la película y por tanto menor definición.

    De todas formas esto es una fórmula teórica a la que debemos tratar sólo como una referencia. En el apartado dedicado a la Fotografía de campo hemos visto cómo era posible fotografiar con objetivos entre 28 y 80 mm y tiempos de exposición de hasta 45 segundos -según los casos- obteniendo fotografías perfectamente aceptables.


     4.4. LA HOJA DE REGISTRO

    No tiene nada que ver con la fotografía que en ese momento estemos tomando, pero seguro que nos ayudará a mejorarla la próxima vez. La Hoja de Registro permite tener anotados todos cuantos parámetros se han aplicado en cada exposición. Después, con las ampliaciones en la mano podremos corregir los aspectos necesarios en las próximas sesiones.

    Cada cual puede confeccionar la que crea más conveniente e incluso hacerla mucho más exhaustiva, pero podría ser algo parecida a ésta:

    Carrete:   3
    Película:   ASA 400
    Telescopio:  F = 1000     D = 114
    Cámara fotográfica:   Réflex Nikon F-10
     
    Año:   2000
    No.Objeto MétodoSeg. T. Exp.Oc. SeeingFecha Observaciones
    PFDPOSN BRMDía/MesHora
    ...                  
    15Saturno   X X 1/110 mm X  4/Feb22:33 Diametro 18.49"
    ...                  

    En No. anotaremos el número consecutivo de la exposición y en Objeto el cuerpo celeste fotografiado. T. Exp. y Oc. es el tiempo de exposición y el ocular empleado respectivamente. En Observaciones puede anotarse cualquier eventualidad o datos adicionales. En éste modelo de hoja de registro, por comodidad y rapidez, bastará marcar con "X" estos otros parámetros:

    Método
    P=Paralelo, FD=Focalización directa, PO=Proyección del ocular
    Seg. (seguimiento)
    S=Con seguimiento, N=Sin seguimiento
    Seeing (estado de la atmósfera)
    B=Bueno, R=Regular, M=Malo

    Y por supuesto podremos emplear el reverso de la Hoja de Registo para ampliar las anotaciones de una determinada exposición, o para realizar algún esquema o dibujo de la misma que creamos que pueda sernos de interés para cotejar después lo fotografiado con el resultado final.



    5. FOTOGRAFIANDO A...

    Deberíamos llevarnos las manos a la cabeza y abrir los ojos como platos si hubiera alguien que, mediante fórmulas o con explicaciones precisas, lograra conjugar todos aquellos aspectos que influyen cuando se tira una foto al cielo.

    En toda fotografía existen dos tipos de aspectos fundamentales: los objetivos y los subjetivos. Los primeros son fácilmente medibles, algunos de ellos son la longitud focal del telescopio, la abetura, la longitud focal del ocular empleado, el tiempo de exposición, la distancia de proyección, etc. Los subjetivos dependen de la persona y en este terreno ya no hay dos perspectivas idénticas. Donde uno ve una imagen totalmente enfocada el otro cree que no lo está del todo. Alguien consigue ver el color rojo de una estrella y los de al lado apenas distinguen un anaranjado pálido casi por intuición.

    Una vez controlados los parámetros objetivos de una exposición queda por actuar sobre los más complicados, los subjetivos. El ensayo y el error, es decir la experiencia, van a convertirse en la solución definitiva.

    Los siguientes apartados no van proporcionar nunca las claves para obtener a la primera la mejor foto de un objeto celeste, pero si darán algunas referencias desde las que se puede partir. La verdadera intención es la de aplicar de manera práctica las explicaciones de las secciones anteriores. Saber cuál es el mejor procedimiento para fotografiar determinados objetos (o al menos el más comunmente usado) y una estimación del tiempo de exposición empleado es un buen comienzo...


     5.1. FOTOGRAFIAR LA LUNA

    Seguimiento:NO
    Método:
  • FOCALIZACIÓN DIRECTA
  • PROYECCIÓN DEL OCULAR
  • Tiempo de exposición:
  • ENTRE 1/4 y 1/1000
  • Depende de:
    • del método
    • fase lunar
    • f/ del telescopio
    • sensibilidad de la película
  • Películas:ASA 25 hasta ASA 200

    La Luna es el objeto más fácil de fotografiar porque posee conjuntamente dos propiedades de las que carecen el resto de objetos (aparte del Sol): luminosidad y tamaño considerable. De todas formas los mejores resultados y los que más detalles proporciona es cuando la Luna se encuentra en fases, porque en el límite que establece el terminador entre la parte oscura y la iluminada los contrastes son mayores y muestran en relieve la orografía lunar.

    El enfoque no debe presentar ningún problema ya que los detalles se ven muy bien a través del visor de la cámara fotográfica. Los tiempos de exposición no van a ser nunca mayores de 1 segundo, pero deberá tenerse en cuenta la sensibilidad de la película utilizada. Con todo y esto existe el problema de la vibración que se produce en el momento del disparo. Para ello se puede usar el "truco de la cartulina", pero entonces el tiempo de exposición puede ser mayor del necesario y producir sobreexposición.

    La fotografía de la Luna también permite poner en práctica todos nuestros conocimientos y técnicas astrofotográficas y comparar después los resultados, porque siempre aparecen.


     5.2. FOTOGRAFIAR LOS PLANETAS

    Seguimiento:NO
    Método:PROYECCIÓN DEL OCULAR
    Tiempo de exposición:
  • DE 1 a 4 SEGUNDOS
  • Depende de:
    • luminosidad del planeta
    • f/ del telescopio
    • ocular empleado
    • sensibilidad de la película
  • Películas:ASA 100 hasta ASA 400

    Los planetas que mejor pueden ser fotografiados consiguiendo mostrar algún tipo de particularidad son Venus, Marte, Júpiter y Saturno. En todo caso las condiciones óptimas para obtener los mejores resultados son principalmente tres: sin Luna, seeing bueno y mayor tamaño aparente del planeta.

    La primera es evidente. Sobre el seeing habría que decir que no sólo debe ser bueno sino que debería buscarse un sitio apartado y de total oscuridad. Esto es así porque a través del visor de la cámara cuesta saber si el enfoque es el correcto y la oscuridad total ayuda a distinguir con mayor nitidez el contorno del disco. Por lo que respecta al tamaño aparente pueden consultarse los almanaques astronómicos o usar algún programa de ordenador específico para ello. Cuanto mayor sea el tamaño más fácil resultará todo. También puede añadirse aquí que cuando el planeta se encuentra en su meridiano (mayor altura en el cielo) lo veremos con una imagen más clara, porque la capa atmosférica que debe atravesar su luz es de menor tamaño que si se encontrara a poca distancia de su orto o de su ocaso.

    Al emplear grandes aumentos disminuye notablemente la luminosidad del planeta y además éste se desplaza rápidamente a través del visor de la cámara. Para conseguir registrar la imagen será necesario emplear tiempos de exposición superiores a 1 segundo, pero entonces se producen imágenes movidas. Aquí cabe emplear dos soluciones: utilizar películas de mayor sensibilidad o usar un telescopio guía y probar un "mini seguimiento".

    También podrá usarse el "truco de la cartulina" para evitar la vibración en el momento del disparo (que con los planetas se hace aún más evidente). Con tiempos de exposición rondando el segundo el empleo del truco es ahora más sencillo que con la Luna. Pero considerar todos estos aspectos al mismo tiempo consigue hacernos desear ser mutantes con un par de brazos extra.

    Finalmente un detalle: mientras preparamos y comprobamos todos los parámetros para hacer la foto el planeta habrá desaparecido rápidamente de nuestro visor. Tener el buscador y la montura bien alineados nos ayudará enormemente y hará que perdamos menos tiempo y que nuestro sistema nervioso se conserve en perfecto estado por mucho más tiempo.


     5.3. FOTOGRAFIAR LAS CONSTELACIONES

    Seguimiento:SI
    Método:FOTOGRAFíA DE CAMPO Y EN PARALELO
    Tiempo de exposición:
  • DE 3 A 15 MINUTOS
  • Depende de:
    • "luminosidad" de la constelación
    • sensibilidad de la película
  • Películas:ASA 100 hasta ASA 800
    Otros requisitos:
  • El propio TELESCOPIO hace de GUÍA
  • OCULAR CON RETÍCULO ILUMINADO
  • La fotografía de constelaciones también puede ser considerada fácil y muy adecuada para iniciarse en el mundo de la astrofotografía debido a los pocos efectos producidos por los errores de seguimiento. La luz que recibimos de las estrellas que componen una constelación es tan débil que tarda un cierto tiempo en actuar sobre la película fotográfica y este hecho nos permite un cómodo seguimiento y sus eventuales correcciones.

    Se emplea la cámara fotográfica acoplada en Paralelo sobre una montura ecuatorial bien alineada. En propio telescopio hará de guía mientras dure la exposición, pero deberemos haberle insertado un ocular con retículo iluminado. Puede usarse cualquier objetivo fotográfico que consideremos, pero los más habituales son los de 50 mm y los de 200 mm según la "amplitud" de la constelación.

    Eventualmente pueden hacerse fotografías de constelaciones sin ningún tipo de seguimiento, apoyando la cámara en un trípode normal. Este procedimiento es válido para el caso de constelaciones "brillantes" en las que queramos capturar poco más que sus estrellas más notables. En estos casos será necesario emplear películas de alta sensibilidad (incluso de 1600 ASA) para registrar la mayor cantidad de detalles en el menor tiempo posible. Este tiempo estará comprendido, según el objetivo empleado, entre 10 y 40 segundos; más tiempo de exposición registrará también el movimiento estelar. Por ejemplo: la tan recurrida constelación de Orión puede ser perfectamente fotografiada con un objetivo entre 50 y 80 mm y película ASA 800 en tan sólo 30 segundos.

    Si se está seguro de que va a realizarse un buen seguimiento la mejor película será una de grano fino, como las ASA 100. Pero si no estamos dispuestos a mantener una exposición prolongada podemos usar películas de mayor sensibilidad, aunque de mayor grano. Probar con unas u otras determinará qué tipo nos proporciona los mejores resultados y con cual nos encontramos más cómodos.

    Finalmente un requisito esencial: esperar el mejor seeing posible y buscar el lugar más oscuro de cuantos estén a nuestra disposición. Aunque a veces, una muy ligera y homogénea neblina puede proporcionar resultados sorprendentes al actuar como un filtro difusor.


     5.4. FOTOGRAFIAR GALAXIAS, CÚMULOS Y NEBULOSAS

    Seguimiento:SI
    Método:
  • FOCALIZACIÓN DIRECTA
  • FOTOGRAFÍA EN PARALELO
  • Tiempo de exposición:
  • CUMULOS: Hasta 20 minutos
  • GALAXIAS: Hasta 30 minutos
  • NEBULOSAS: Hasta 1 hora
  • Depende de:
    • f/ del telescopio
    • sensibilidad de la película
  • Películas:ASA 400 hasta ASA 1600
    Otros requisitos:
  • TELESCOPIO GUÍA
  • OCULAR CON RETÍCULO ILUMINADO
  • Acabamos de dar con los objetos más difíciles de fotografiar, principalmente por dos motivos relacionados: su escasa luminosidad y los tiempos de exposición extremadamente largos que son necesarios.

    Por su luminosidad débil y difusa va a ser necesario, ahora más que nunca, cuidar de manera extrema las condiciones atmosféricas. El obturador estará abierto durante mucho tiempo y cualquier fuente de luz ajena a la toma acabará manifestándose en el negativo apagando, en el peor de los casos, el motivo de nuestra exposición.

    Por el tiempo de exposición requerido también será conveniente ser miticulosos durante el largo seguimiento. La montura ecuatorial perfectamente alineada (y si está motorizada mejor) y el telescopio guía con retículo iluminado se hacen ahora imprescindibles.

    Está muy claro que con esos tiempos de exposición siempre aparecerá "algo" en el fotograma. Pero la cuestión aquí es si ese "algo" se parece o no al objeto original: podemos fotografiar la galaxia de Andrómeda pero si no cuidamos el seguimiento puede acabar pareciéndose más a la galaxia KZC-12, aún por descubrir, que a la propia galaxia que queríamos fotografiar. Y la nebulosa de Orión puede quedarnos muy bonita multiplicándola por tres...

    La abertura de un telescopio y la luminosidad que proporciona es realmente adecuada para la fotografía de este tipo de objetos, pero también pueden ser fotografiados en Paralelo con objetivos de longitud focal entre 100 y 300 mm. De esta manera se eliminan algunas de las complejidades asociadas al empleo de un segundo telescopio que haga de guía, aunque el resto de condiciones deberán ser mantenidas.



    ENLACES

    A continuación proporciono algunos enlaces que tratan principalmente y de manera específica algunos de los aspectos explicados en este tema de Astrofotografía.

    Fotografía Astronómica
    por Tomás Mazón
    Una estupenda página con excelentes imágenes obtenidas por el autor en la que explica los métodos para la fotografía astronómica con cámara réflex tradicional y con webcam, además de no pocas técnicas para su tratamiento digital.
    Inquietuds d'un astrònom aficionat
    por Xavi Nogués
    Aquí encontraréis muy buenas fotografías planetarias y la incursión en la fotografía del cielo profundo con excelentes resultados. Es interesante su visita porque su autor expone los parámetros y los métodos con los que obtuvo las fotografías y que siempre es una buena referencia para aplicar a las nuestras. Encontraréis también algunas técnicas interesantes y la traducción al español de EL MANUAL del programa de retoque IRIS


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